miércoles, 24 de febrero de 2016

Contrariedades

    



               A fuerza de contrariedades, reafirmo esa dulzura punzante que me maniobra el metatarso (aquello que ignoro si no fuera por el advenimiento preciso de tu risa desbocada), y que yo procuro compartir con mis compañeros de usanza del colectivo, a fuerza de besos que no doy, de abrazos que no tengo, de iras que me engullo y me guardo para mí mismo; a fuerza de un tendón inflamado en mi mano oeste, que no acaricia tu cara, pero que la dibuja tenuemente en el vaho de la ventanilla.




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