martes, 23 de febrero de 2016

XVII




cuando ella extiende sus brazos la máscara cesa
el olvido cesa las orugas reinician su marcha

Edgar Bayley




una mujer quiebra la noche

su lateralidad exacta
se me desliza en el cuerpo todo
en la clavícula

y

como si de olvidar el mundo se tratara
golpea la circunstancia
con ternura
con la espalda dañada

y la jauría aúlla a la distancia

asumiendo sutilezas
o acercándome a la orilla

y hay una entrega

y unas manos que
como una multiplicidad de ríos
tienden una telaraña
que me inclina a su piel
garabateante

ella sacude mi boca

yo su garganta azabache
y sabemos
sabemos que como una navaja
o un viento lacerante
algo
algo va a permanecer



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