miércoles, 30 de septiembre de 2015

Sobre esa mujer*




A Caro


Esa mujer está en mí. Se me sale por los ojos para ser la que compra verduras del otro lado de la calle, la que ríe en la carnicería y sufre en el dentista.

Su pelo se me sale por las uñas para poblarle el rostro que, a trasluz, enamora al vendedor de diarios de la esquina.

Y su olor, claro, su olor… Su olor son mis rodillas aplaudiendo; son mis codos temblando el pocillo de café: su olor me ronda la muñeca izquierda (emerge por los poros: yo veo mis vellos erizarse).

Su voz es el desorden de mi biblioteca. Ella flota de cada uno de mis libros escritos y anotados y tachados, para cebar los mates que el invierno imprime en nuestras paredes, mientras las pequeñas voces reclaman circos, piratas o tesoros.

Esa mujer está en mí. Aunque crea que duerme a mi lado, en el costado izquierdo de la cama, independiente, y que el que ronca soy yo.




*Reedición porque sí.



domingo, 27 de septiembre de 2015

85




hablar solo
con los ojos bien abiertos

un sablazo
en la pulcritud estridente 
de la noche




sábado, 26 de septiembre de 2015

83





me deshago 
en pequeños huesos
que el viento descarna
que el amor de una mujer rejunta
que el viento vuelve a descarnar
subo por una escalera
de infinitos escalones
esto es la poesía, me digo
y prosigo a través del humo y el fuego
cierro los ojos blandiendo apáticas barbas
sonrío
después del último escalón
e incluso más allá de su metáfora alada
Carolina me abrazará la sangre
y sé que ya no me faltará nada