martes, 26 de mayo de 2015

69






la veo aromar con orégano la cama

vuela
vuelve de un país donde el sonido
del silencio
nos habita la lengua
y así
perfumados de afrodita
nos dormimos
en la estruendosa certeza
de no tener que decirnos nada
para entenderlo todo





domingo, 24 de mayo de 2015

15






hay paciencias
que los animales de la soledad
saben ingobernables







sábado, 23 de mayo de 2015

58




aquí 
nos morimos de amor
de soledad
y de otras necesidades 







viernes, 22 de mayo de 2015

68




mientras dormimos
el sueño se puebla de poemas
que se desvanecen con la llegada del día


sólo la almohada es testigo
de lo efímero



jueves, 21 de mayo de 2015

66







la poesía y yo
aquí
no sabemos qué hacer
con tanto orden







lunes, 18 de mayo de 2015

65





llegaste blandiendo
el mar que hay en tus ojos
y yo acaté esa suerte
procurando justificar
alguna vez
al frustrado capitán que habita
en mi barba

con mis huesos temblando de risa
te pregunté tu nombre
el color de tu sueño más profundo
y la medida de tu abrazo

después
aduje que afuera la noche
avecinaba furibundas cóleras
y que nunca estoy
de veras listo
para la enorme soledad
de la cama



sábado, 16 de mayo de 2015

63




con la soledad
matándome de espanto
duermo abrazado
a la luz prendida



jueves, 14 de mayo de 2015

22




el inconveniente de las burbujas
es que no tienen bordes visibles
entonces los cobardes
husmean reticentemente
con la punta de su alfiler
apoyándolo suavemente
con la esperanza de que sea
en realidad
un rayo ensordecedor
caído del cielo
el que los libere de su opresión
y así
poder ahorrarse la fatiga
de ser por un momento
valientes



miércoles, 13 de mayo de 2015

                 
                                                              A Caro, la mujer aquella, Eva.


A lo lejos, la jauría aúlla, erizándole los árboles a este valle de inoculables letanías. A lo lejos, también, la luna es un ojo artero, enorme, que espía los pormenores lúdicos desde atrás de ese aserrado telón que son los cerros del oeste.
Yo, aquí, escribo pistas. Acecho con vociferaciones, propias para otra ocasión, la serpenteante espalda de una mujer hermosa a la que, creo haberlo dicho ya, la ternura se le sale por los ojos.
Aquí bebo del cuenco de sus muslos, tirito de espanto, de espasmo, todos mis huesos demasiado. Soy el obstinado, el barbado, el sublevado; soy el niño que teme a la oscuridad y el viejo que también teme, postrado ante el advenimiento de la más absoluta de ellas. Soy Adán, lo juro, subido a un árbol con mi cuerpo cubierto de pelos, comiendo una manzana (esta vez soy yo el que inicia el caos) con desenfreno animal. Soy aquel que viaja en una nave indescriptible, por una galaxia inexplicable. Soy. Soy el hombre que escribe como único anclarse a algo que realmente valga la pena.

Soy el que aguza el oído y escucha a la jauría, cada vez más cerca. Y sonríe, con los dientes afilados y la valentía intacta. Soy el que cierra la cortina, apaga las luces y produce el milagro. Entonces, soy el que abraza a la mujer aquella, Eva, la que no ha probado manzanas, la que baja del árbol para mecer mi sueño y ser el pez que marca el rumbo de la manada. Porque es necesario, porque a veces es menester dejar el coraje a otros más inofensivos y decir chau, hasta mañana.



lunes, 11 de mayo de 2015

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esa mujer
era
la luna de mi aullido




sábado, 9 de mayo de 2015

61




todos estábamos solos
era de noche
noche oscura
noche cerrada
temíamos
estábamos juntos
pero solos
y nadie pudo abrir un hueco
en el silencio
un mínimo
una miserable posibilidad
de espantar a las bestias
entonces morimos
morimos de espanto
juntos
pero solos



miércoles, 6 de mayo de 2015

60

  


                                           A Cinzia Ricciuti

como un crujido
estruendoso
en la inmensidad
del mar

el lamento es un aullido sin luna

sólo por esta noche
encomendados a las bondades
del silencio


dejamos hablar al viento




viernes, 1 de mayo de 2015

17







en la otra orilla
de la noche
un pájaro anida el olvido