martes, 25 de agosto de 2015

Dos poemas





un canto
en la pulcritud estridente de la noche
que atesore para siempre
la música de tus manos



II


su boca
sostiene
el río todopoderoso
que alimenta
la selva
en la que un hombre
vive



5 comentarios:

Belkys Pulido dijo...

Bendita la sensibilidad que escucha el canto de las manos. Eterno sea el amor para el esposo que advierte la única sonrisa.

Alejandra Álamo dijo...

Tan sonoro que me abruma.
Saludo y abrazo grande.

Lidia Fernandez dijo...

Este poema parece que se muerde la cola, o algo así, tiene una cualidad que no sé definir muy bien, circularidad será?. Como que se puede leer al derecho y al revés

Lidia Fernandez dijo...

Ah, y acá apareció también la lograda pulcritud estridente

Mon H dijo...

Todo un descubrimiento para el día de hoy. Un saludo.