lunes, 18 de mayo de 2015

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llegaste blandiendo
el mar que hay en tus ojos
y yo acaté esa suerte
procurando justificar
alguna vez
al frustrado capitán que habita
en mi barba

con mis huesos temblando de risa
te pregunté tu nombre
el color de tu sueño más profundo
y la medida de tu abrazo

después
aduje que afuera la noche
avecinaba furibundas cóleras
y que nunca estoy
de veras listo
para la enorme soledad
de la cama



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