lunes, 16 de febrero de 2015

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         En el azar que la noche propone, Carolina



vulnerable tránsito
de estas manos
que aciertan
apenas
a posarse en el frágil hilo invisible
que ata
lo que resta de mi cuerpo
cada vez más ausente de todo
al lejano rugido que ya no produce temor

vulnerable deambular
por la aguja punzante
del día
que me lleva
ineludiblemente
a tener que rendirle cuentas
a la noche
a la reputísima noche que ahorca
y que me deja
horadándole bocanadas al aire que
como siempre
está tan crudo
tan crudísimo

vulnerable espera
de esa música
que hace que los animales de la soledad
puedan menguar sus fantasmas
y venir a yacer
conmigo
aquí
en el centro del pecho
mientras vos
dulcemente hermosa
acariciás la noche que es mi pelo