miércoles, 30 de abril de 2014

1




oscuro
como la tenacidad más perfecta 
de la noche
te atravieso 
el
cuerpo



martes, 29 de abril de 2014

CUATRO RAREZAS




19

si pudieran creerme
que es el tiempo
quien olvida

y no yo

que mis dedos
no son los que
fabrican historias

y sí los tuyos

que me escondo
detrás de mis suspiros
que quisiera que me vieras
tal vez arrojarme al vuelo

que no podría hacer otra cosa
que retorcerme el pescuezo
para saberme vivo

créanme



ÁRBOL

me asumo mundo
olvido entonces 
casi todas
las palabras
simples

los pretextos

quizá lloramos luz
ambos
a la distancia

y yo intento 
darme cuenta
me sacudo
y estiro mis ramas

y ya soy cielo
y no más mundo

árbol

y tengo miedo
y lloro 



XLI

ignoro si hoy
podría consolar todo el verde
que mis ojos abarcan

habría que ocultarse
entre disparos al aire

entre la arcilla
en que modelo una costilla

para que seas
para tener mi costado intacto



XLIII

el revés de mi camisa
su estar patas arriba
y las verticales trenzas

es todo lo que mi ventana
complace

yo revuelvo
líquidos imposibles
hasta el cansancio

fecundo esos engendros
que poblarán mi mundo
de papeles ilegibles

quiero decir
tirito en esta cárcel
todos mis huesos demasiado



jueves, 24 de abril de 2014

2 (de La otredad más cercana)




la soledad
está dentro de nosotros

nos abraza la osamenta
con tierna cobardía



sábado, 5 de abril de 2014

7 (Nota sobre el animal totémico)



El animal totémico se precipita, enclenque, con su pie solo, con su solo pie. Es una lluvia que gotea desde techo con la pausa que impone el no esperar, en absoluto, que algo suceda.
En los cerros del frente nieva, y el animal totémico, caído ya, se yergue. Es un charco ahora, que, sin embargo, no inunda ni la superficie de una baldosa.
El animal totémico quisiera adentrarse, ensimismarse, revolverse las entrañas de madera fría. Colmarlo todo. Pero no.

Y entonces, poblarse de inconmovibles rituales que apresuren el advenimiento de alguno de los antónimos de la soledad, supone lo inconmovible, lo inmutable: el animal totémico y su furibunda desidia mortal.


miércoles, 2 de abril de 2014

XLVII (1982)




rugen los espantos
de la guerra inútil
mientras yo
saciado de útero
inhalo mi primera bocanada de mundo

y así resisto
por primera vez
el embate espantoso
de estar vivo