miércoles, 17 de septiembre de 2014

21





vista desde afuera
la escena parece intrascendente

un hombre
mediocre
olisquea
como si fuera una mascota doméstica
el cuello de una mujer indiferente
que sólo piensa en sí
en la supuesta suculencia
de su vestido rojo
o en el denodado brillo
de sus satíricos espejos

pero desde adentro
la escena es realmente estremecedora

el hombre es
en verdad
un vil vampiro
que aspira a succionarle
hasta la última gota de sangre
y ella es
también en verdad
una tierna mujer
repleta de miedo
presta a sucumbir
bajo la dulce amenaza
de un encanto



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