jueves, 11 de septiembre de 2014

16



a veces
no podemos sino perdernos
en la bendita opresión
de ajustar la corbata invisible
que todos cargamos
en el centro del pecho
adentrísimo

como una forma de retorcernos el pescuezo
para confirmarnos
que aún guardamos
vida


6 comentarios:

el maquinista ciego dijo...

...y qué asfixia cuando la confirmación de la vida no llega...

Me encantó, aunque cueste tragar el aire al leerlo ;))

Bicos!

Leo Mercado dijo...

Gracias por la lectura, Su.
Un abrazo enorme.

Darío dijo...

Necesitamos confirmarlo, si, hermoso moño el poema...

Leo Mercado dijo...

Gracias, Darío.
Abrazos.

el maquinista ciego dijo...

...me acordé de ti:
http://doslitrosdecafeoscuro.blogspot.com.es/

;))

Buen día!

Leo Mercado dijo...

Oh, Walter Benjamin.... Gracias Su por el recuerdo.
Un abrazo.