miércoles, 25 de junio de 2014

Jauría


A Caro

A lo lejos, la jauría aúlla, erizándole los árboles a este valle de inoculables letanías. A lo lejos, también, la luna es un ojo artero, enorme, que espía los pormenores lúdicos desde atrás de ese aserrado telón que son los cerros del oeste.
Yo, aquí, escribo pistas. Acecho con vociferaciones, propias para otra ocasión, la serpenteante espalda de una mujer hermosa a la que, creo haberlo dicho ya, la ternura se le sale por los ojos.
Aquí bebo del cuenco de sus muslos, tirito de espanto, de espasmo, todos mis huesos demasiado. Soy el obstinado, el barbado, el sublevado; soy el niño que teme a la oscuridad y el viejo que también teme, postrado ante el advenimiento de la más absoluta de ellas. Soy Adán, lo juro, subido a un árbol con mi cuerpo cubierto de pelos, comiendo una manzana (esta vez soy yo el que inicia el caos) con desenfreno animal. Soy aquel que viaja en una nave indescriptible, por una galaxia inexplicable. Soy. Soy el hombre que escribe como única forma de anclarse a algo que realmente valga la pena.

Soy el que aguza el oído y escucha a la jauría, cada vez más cerca. Y sonríe, con los dientes afilados y la valentía intacta. Soy el que cierra la cortina, apaga las luces y produce el milagro. Entonces, soy el que abraza a la mujer aquella, Eva, la que no ha probado manzanas, la que baja del árbol para mecer mi sueño y ser el pez que marca el rumbo de la manada. Porque es necesario, porque a veces es menester dejar el coraje a otros más inofensivos y decir chau, hasta mañana.

7 comentarios:

Caro Fernández dijo...

Es ufff... sos tan...ufff

Un texto fabuloso que me llega al centro del pecho

TE AMO

Patricia Nasello dijo...

Extraordinario. Extraordinario, sí, excepcional. Aunque por diferentes motivos, mi enhorabuena a ambos.

BEATRIZ dijo...

Qué cierre más tierno para un instante de tal intensidad.

Un placer leerte hoy,

Saludos,.

Pablo Romero dijo...

Precioso, no hay palabras

Jorge Ampuero dijo...

Cuando todo esto fluye y acontece, nada mejor que cerrarlo con un adiós.

Saludos.

José A. García dijo...

Muchas cosas para ser en un sólo día. ¿Habrá otro mañana?

Saludos

J.

Lidia Fernandez dijo...

Qué bueno volver a leerte