miércoles, 2 de abril de 2014

XLVII (1982)




rugen los espantos
de la guerra inútil
mientras yo
saciado de útero
inhalo mi primera bocanada de mundo

y así resisto
por primera vez
el embate espantoso
de estar vivo



6 comentarios:

Vera Eikon dijo...

pequeñas muertes se acompañan a veces de inquietantes resucitaciones....Muy bueno. Bicosssssssssss

Leo Mercado dijo...

Es probable, Hermidalonga.
Besos.

Darío dijo...

Casi nacer marcado, casi nacer herido...

Leo Mercado dijo...

Pero sobrevivir de todos modos.

Mariela Laudecina dijo...

Muy hermoso poema. abrazo.

mónica pía dijo...

y echado al mundo de las paradojas...

bellísimo!