martes, 11 de marzo de 2014

SOBRE ESA MUJER*



Esa mujer está en mí. Se me sale por los ojos para ser la que compra verduras del otro lado de la calle, la que ríe en la carnicería y sufre en el dentista.
Su pelo se me sale por las uñas para poblarle el rostro que, a trasluz, enamora al vendedor de diarios de la esquina.
Y su olor, claro, su olor… Su olor son mis rodillas aplaudiendo; son mis codos temblando el pocillo de café: su olor me ronda la muñeca izquierda (emerge por los poros: yo veo mis vellos erizarse).
Su voz es el desorden de mi biblioteca. Ella flota de cada uno de mis libros escritos y anotados y tachados, para cebar los mates que el invierno imprime en nuestras paredes, mientras las pequeñas voces reclaman circos, piratas o tesoros.
Esa mujer está en mí. Aunque crea que duerme a mi lado, en el costado izquierdo de la cama, independiente, y que el que ronca soy yo.




*Ejercitando la relectura.

6 comentarios:

Vera Eikon dijo...

Qué hermoso sentir el suyo! Pero sí, ¿cuánto habrá del otro en nosotros?. Somos seres benditamente contaminados....Abrazo!!

Leo Mercado dijo...

Gracias, amiga Verónica, por la siempre atenta lectura.
Un abrazo.

Darío dijo...

Seguro que es la prodigadora del estremecimiento, si no es el escalofrío mismo... Un abrazo.

Leo Mercado dijo...

Si, amigo Darío. Responsable además de la sucesión de las cuatro estaciones.
Un abrazo.

el maquinista ciego dijo...

Muy hermoso, Leo, por la finura de la prosa, y sobre todo por lo de cierto que hay en ella.

Bicos!

Leo Mercado dijo...

Gracias Su, por la generosidad.
Besos.