sábado, 11 de enero de 2014

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supe el cítrico destino
de una ciudad acerada
oculta bajo el polvo

supe el fértil soplido del viento
arañando mi apatía

y la primordial tragedia
de extrañar
el mar que hay en tu espalda



8 comentarios:

← Nicolás . dijo...

Buenísimo Leo, un agrado leerte.
Abrazo.

Leo Mercado dijo...

Gracias Nicolás.
Abrazos.

el maquinista ciego dijo...

Quizás sea una tragedia extrañar el mar cuando se hace por desconocimiento, pero supongo que es una gran suerte hacerlo desde la hermosa montaña del recuerdo, que, si se es afortunado, permite la mejor visión y la mayor claridad ;))

Hermoso, Leo.

Bicos!

Jorge Ampuero dijo...

Solo extrañamos lo que deja huellas y polvo en el camino, sin duda.

Saludos.

Mariela Laudecina dijo...

Muy hermoso!!!!!!

Leo Mercado dijo...

Desde una montaña, Sus, el mar puede ser cualquier ínfima acumulación acuosa.
Besos.

Leo Mercado dijo...

Esa es una certeza absoluta, Jorge.
Un abrazo.

Leo Mercado dijo...

Gracias Marielucha.