jueves, 28 de noviembre de 2013

Dos poemas




25


ella ralla
su húmero tiznado

consiguiendo
que la noche
sea




49

  
a veces
fue precisa tu ausencia

quiero decir
andaba yo taciturno
cebando mis furias verdes
desajustándome los engranajes

para aprender
a latirme



martes, 26 de noviembre de 2013

7




los quejidos del piano
no amilanan mi impaciencia

recrudecen
aún más

mi entrársele en las tripas




lunes, 25 de noviembre de 2013

2




si pudiera demorar
la noche

sería el poema
que ahora lamento
no haber sido



viernes, 22 de noviembre de 2013

1




el latido
que me falta
busca su rincón
de privilegio
entre las sábanas

pero éstas
hoy


son un breve mar enfurecido



martes, 19 de noviembre de 2013

3 (de "Las horas huecas")




con la sangre
desesperada
en los conductos acuosos

te espero


Otra manera sería suponer la noche entera, con toda su vertical sombra. Suponer el techo a dos aguas de esta casa venida a mía. De esta casa enclavada en la ladera este de un cerro que recibe los embates que depositan las lluvias estivales, antes de atravesar el valle y perderse en la selva repleta de azares e incertidumbres. Pero está la lluvia, claro. La lluvia se queda aquí. O al menos una parte. Y es la excusa suficiente para iniciar ese extrañamiento, esa desesperación que suponen los versos iniciales. Y claro, sí. Vas a venir. Vas a renegar por el humo que puebla la casa, y cuelga particularmente de las telas de araña del techo a dos aguas (el techo es alto, no tengo alternativa). Vas a propinarme una amorosa puteada por el caos de los libros leídos a medias y diseminados por cuanta superficie horizontal exista. Porque no puedo con mi genio y anoté el plan para un poema entre tus cuentos de Bolaño. Por mi manía de doblar el vértice de la hoja hacia la página en donde dejo mensajes, en donde escribo pistas. Y sí, que mi cuaderno rojo, que una hoja de máquina en blanco, que la libretita anillada que te regalé, que con lápiz tal vez, pero con una lapicera definitivamente no. Y yo sé que tendrás razón. Y no podrás sostener tu papel de mujer ruda y renegona y se te escapará seguramente una sonrisa y yo te sabré nuevamente mía y vos lo sabrás también. Y, seguramente, mientras los recojas para ordenarlos en la biblioteca, supondrás el tránsito de mis huesos por la casa, mi trashumancia. Vendrás. Vendrás a alimentarme la bestia, a domesticarla. A recordarme que hay más, que siempre hay más. Vendrás. Y yo te voy a esperar con efervescencias propias para la ocasión, con temores. Entonces la vertical sombra será nuestra.

Pero ahora no. Ahora es la tarde. Yo no voy a tocar nada. No voy a mover nada. Voy a permanecer inmóvil, balanceando sólo mis ojos, al borde de la hamaca donde soplo nubes grises y les invento formas. No toco nada, no. Necesito excusas.



lunes, 18 de noviembre de 2013

XXXIV




la estela de tu pelo
es suficiente
para poblar la casa
de pronunciaciones
que
como un viento
o un relámpago

reincorporan el cosmos



sábado, 16 de noviembre de 2013

15




hay paciencias
que los animales de la soledad
saben
ingobernables





jueves, 14 de noviembre de 2013

13




la noche medular
criando colmillos desatados
arrojados a su propia intemperie

el limite septentrión
occidente abarrotado
de monocromías aún latentes

la soledad de una noche para otros

y la breve pausa
retratada

en el duro aire de mi boca


miércoles, 13 de noviembre de 2013

4



sin mi enorme barba
bajo el agua

sin las hormigas tercas
andándome en la espalda

sin el humo inquieto
dibujándome el rostro

así
superfluo

elevo mi vista
en una ciudad ausente
que no cabe en sí misma

y a mí me late todo el cuerpo


                                         Entresábanas, Madrid, mayo de 2009.




lunes, 11 de noviembre de 2013

19




me deslizo
vivo el vino puro
vociferando en su cristalina cárcel
masticándome los adentros

mientras tu noche sucede




domingo, 10 de noviembre de 2013

10




no hay placer más escalofriante
que descubrirse
el corazón siniestro






lunes, 4 de noviembre de 2013

Lunes, 19:15 hs




dos minutos cincuenta y un segundos
es lo que dura tu voz en mi oído
y
en esa confusión sensorial
yo veo mariposas
flores
pájaros

salir de tu boca



sábado, 2 de noviembre de 2013

Confabulación de objetos




Viajo en una galopante miopía, que me ayuda a ver fantasmas, rinocerontes, peces de colores. Formas que sólo son ese segundo que tardo en tenerlas al frente.





viernes, 1 de noviembre de 2013

26





no quiero extraviarme
inmerso en iras
ajeno a la dulzura
en la noche calurosa sin luciérnagas

quiero que
cuando tema con todo el amor del mundo
desesperado
asesino
me abraces, Carolina
para ser algo más que un saco de piel y huesos
que me recuerdes cómo volver el timón
para virar el rumbo
recobrándome

quiero dubitar
temblar ante lo incierto
y sin embargo entrar
descalzo
al patíbulo
y cerrar los ojos
y abrir los brazos
y ser un cuerpocruz
blanco perfecto de cualquier fusil

y sonreír con soberbia
con ironía
mirando los ojos tristes del verdugo
que sabe que de todas formas
ha perdido la contienda

y decirte
con palabras más simples que estas
que todas las cosas
verdaderamente dignas de cualquier proeza
blanden tu nombre

y que yo ya estoy empuñando la bandera