sábado, 31 de agosto de 2013

3




que me falte todo
en la vida

pero vos no




viernes, 30 de agosto de 2013

Dos poemas




8


tus pies juntos
asustados

se desnudan
lentamente

entienden de una vez
que mis ojos
mi sudor


son contingencias ajenas



27


su olvido
me abate

su espalda
sin embargo
me roza
para que no sufra tanto

para que deduzca que aquí
son vísceras
acaso el arpa que se dibuja
en su cuerpo de costado
lo que le falta
a nuestras exiguas penurias 



lunes, 26 de agosto de 2013

En la radio

 
El sábado estuvimos en vivo en "El living sin tiempo" (@livingsintiempo) de Martín Gardella, por FM 90.1 (CABA).
Si querés escuchar la entrevista completa, seguí el link: http://www.ivoox.com/living-sin-tiempo-capitulo-20-audios-mp3_rf_2307321_1.html

domingo, 25 de agosto de 2013

35





que la oscuridad
renueve
la luz
al cabo de toda una noche
es tarea
de la luna



miércoles, 21 de agosto de 2013

27


 
 
el llanto del limonero
cava la redonda luna
menguándola

 
y por la ventana
me vienen los pájaros eternos
mientras vos
partís el aire
su espantosa quietud



martes, 20 de agosto de 2013

Velada de lectura y vino

 
 
 

     Hoy Martes 20, a las 20:30 hs. Estaremos, con los colegas de la Cofradía del Cuento Corto (Triple C), presentando nuestras últimas tres antologías: "Eros Gourmet (cuentos para comernos)", "Tratado de Grimminología (homenaje a los hermanos Grimm)" y "Triple Ceis (666) (cuentos terroríficos)".
    
La cita es en el Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza (MMAMM), plaza Independencia, Mendoza (Argentina).
Espero contar con la presencia de los que anden por las cercanías.
    
Los espero!!!!


PD: Por cierto, habrá buen vino para comparir.


sábado, 17 de agosto de 2013

12

 
 
 
A Gabriel Cebrián


la luna llagará la noche
de un trazo
de uno solo
hiriéndola de muerte

 
desde entonces
inexorable
el día
se avecinará
victorioso
y no estarás
ya
más
domesticando palabras

 
pero ellas sabrán

que el alarido último
siempre
será
tuyo


Mendoza, 17 de agosto de 2013
 
 
 
 

viernes, 16 de agosto de 2013

EL FILO DEL PU( )AL




Advertencia

En un primer momento, creí que los hechos se( )alados a continuación me habían sido confiados por el mismísimo protagonista, dos días después de sucedidos. Yo intenté relatar una historia al respecto y no pude hacerlo. Las palabras que proceden son un peque( )o y empe( )ado, aunque insuficiente, intento en ese sentido. Sólo después de escritas entendí que jamás había estado en Espa( )a, y que mucho menos podría haber conocido a I( )aki Nú( )ez. Podrá decirse o pensarse entonces que acaso yo soy el protagonista; en tal caso, ni yo mismo ni estas palabras, ni este papel ni usted, entra( )able lector, existimos.



Al abrir los ojos, las laga( )as cotidianas no entorpecieron su visión. Frunció el ce( )o, levemente, y se miró en el espejo. El sue( )o, de otras tantas ma( )anas, desde( )aba la peque( )a e imperceptible imagen del reflejo. Espa( )a en esos a( )os respiraba olor a espanto, a ca( )ón. Constri( )ó nuevamente al espejo, desconfiado, desafiante. Extra( )amente no había nadie. No pudo acompa( )ar su pu( )o hacia el bolsillo izquierdo del pijama, no hurgó, no instigó, y no dio con su pa( )uelo. No halló se( )as, rastros. Algo andaba mal. Giró su humanidad ciento ochenta grados, con la cabeza gacha, buscó ce( )irse con ambas manos al lavabo. No consiguió hacerlo. Entonces su respiración comenzó a acelerarse. Corrió hasta el cuarto y advirtió que en el teclado de su máquina de escribir faltaba una letra. Trató una y otra vez y no logró escribir su nombre. Tampoco sus u( )as estaban en el lugar exacto. Algo andaba mal, definitivamente. Todo parecía ensue( )o. Revolvió sus papeles, insistentemente. Era su efigie, sí, la de la cedula de identidad, pero no pudo leer su nombre ahí. El desenga( )o y la desazón fueron un hecho. Las sombras todo lo cubrieron. Así, el se( )or I( )aki Nu( )ez, como un ni( )o que extra( )a sus mu( )ecos, eligió el filo del pu( )al. Ese día no pudo morir.





martes, 13 de agosto de 2013

TODAS LAS MUERTES, LA MUERTE




Espero alegre la salida y espero no volver jamás.
FRIDA KAHLO



     Con la obra lista. Con las manos desbordando rojo. Como en cada final, ella se reconocía en las formas, en el color. Entonces se odiaba. Y se mataba. Había olvidado ya, el primero de sus espejos. No recordaría entonces, jamás, el número total de sus fallecimientos. Ella había muerto una y otra vez, insistentemente, en el espacio que queda entre el último trazo del pincel y el primer repaso de la vista. Pero hoy sería distinto. El cuadro dejaba ver una puerta entreabierta, al principio; cerrada, al final. 
        Esa, fue su primera, su única, su verdadera muerte.



jueves, 8 de agosto de 2013

Temer



El miedo a sentir que me van quitando cosas, que me voy quedando solo. Que se llevan al niño. Que me dejan un agujero (un espanto) en mi omóplato. Una herida propinada adrede ahí, donde mi lengua no alcanza a lamer.
Qué me importa la tragedia de Sófocles. Qué, que los fideos se peguen, se caguen a golpes en la olla, y tengan el tiempo suficiente para amigarse, y volverse a pegar, acaso esta vez por amor. Qué me importa que los pintores te pinten hasta el rutilante deseo de detener el tiempo de relojes y engranajes que separan lo sutil de lo ajeno.
Temo.
Temo.
Temo.
Que verbo de mierda, que acción de mierda. Temer, temer, temer…
Uno vive temiendo, aún sabiendo que el vértigo se supera cuando se es consciente del tamaño, de la distancia. Cuando se para al borde del abismo, dispuesto a saltar, y lo que ve debajo de sus pies no es gente andando, agolpada, autos diminutos moviéndose. Y sí hormigas en un castillo de arena, de cartón. Y cierra los ojos y siente el viento acariciando alguna posible valentía.
Pero no.
Y al mirar. Y al mirar viendo. Uno ve. Verdaderamente ve. Entonces sucede el milagro (ese mismo milagro que los taxones dilucidaron en la mesada de un laboratorio hace tiempo, y que unieron a un hombre con otro hombre en un debate feroz en el que uno hablaba/vociferaba/gritaba/blasfemaba, y el otro, en su mutismo, segmentaba la espina, ocultaba un secreto mal guardado).
El mundo es hermoso.
La vida es hermosa.
La gente es hermosa.

Y el río fluye y engulle esta ira que me abarca, que ya no; y el cielo en su azul devora estas ansias que me ahogan, que ya no; y la montaña en la que alzo mi hogar (no importa cómo), restituye aquella excusa predilecta, la tos del tabaco humeante, todos los pájaros que te anidan el pelo, muchacha, y la tenacidad con la que construimos un mundo en el que por fin cabemos todos.


martes, 6 de agosto de 2013

Taxonomía*



Parece más fácil de lo que es. Pero no. Y uno cree que pasar la escoba por el piso mugroso redime o excusa la anatomía de una geografía cuanto menos extraña. Pero tampoco. Y llueve. La lluvia ha sido hecha para atormentar mi encierro. Por destino ordeno, clasifico, enumero. Este osario dispuesto de manera azarosa sobre la mesa de mi laboratorio carece de lógica precisa o rigor científico. Podría entonces tirarlo a la mierda sin mayor culpa académica. Pero menos.
Entonces sucede el milagro.
Hay doscientos dos huesos sobre el plano. Pero sólo el cúbito marca la señal, y el radio la sentencia. Me arrastro así por carpos y metacarpos artrósicos, deformados. Las noticias indican empuñadura diestra y defensa siniestra. Y en el cráneo despabilo la traición, que en el tiempo de larga duración tal vez no era tal.
Guerrero, soldado, sicario. Las marcas en su cuerpo no indican que dio, pero sí que recibió, y que sobrevivió para contarlo. O al menos hasta que el proyectil de obsidiana, clavado en su occipital (que con precisión quirúrgica conseguí extraerle cuando lo desterré de su sueño eterno) le dio muerte.
Esta noche, él, de aproximadamente cincuenta años de edad y yo, de casi treinta, nos debatimos en ferocidades sin sentido. Hay cinco mil años de historia entre nosotros. Yo le miro las cuencas vacías de los ojos. Él, me oculta un pasado indiscernible.
Parece más fácil de lo que es. Pero no. Mierda. Mierda. ¿Y vos hablás de volver al mar? No sé, che.

Y el café, claro, el café. Ese que recuerda que comparto mi vida con muertos a los que intento sacarles verdades. Que tengo que barrer el piso y putear, por costumbre, para que un pasado ajeno pase a formar parte de la bolsa de basura que voy a tirar en un contenedor en la esquina, después de sacarme los guantes, ponerme la campera, decir chau hasta mañana, prender mi pipa y renegar por las dudas, porque la lluvia (claro, la lluvia, la que había olvidado) y yo sin paraguas. Con la certeza absoluta de que aquel con el que tomaré café mañana, nuevamente, será el muerto por la espalda, el traicionado, el asesinado, y no el maestro, ese que, acaso ciertamente, volvió al mar, buscando quizá anclar en las Canarias. 


*Archiremilrecontrareeditado.





lunes, 5 de agosto de 2013

Tres poemas



TRES


yo no lo sé
pero tu boca agrega cosas
me deshabita de olvidos

y mi noche podría tener un solo hueco
y yo no importarme

y la caricia presentida
podría nadarme
entre el sueño y la vigilia

y yo no lo sabría
y sentiría la noche venir hacia nosotros
desalmado
o sediento



SIETE


deambulo por la hora separada
me desovillo en tus ojos
en el descuido de tu nariz
en el afán minúsculo de la hormiga

(la fiera
a lo lejos
me persigue la sangre)

quisiera poder decir
a ciencia cierta

sin tener que equivocarme
inocentemente

que alguna vez
se acabará esta pena
que me orilla las manos


OCHO


de nada sirve
ahora
la sutil advertencia
si tu tobillo maltrecho
se me deshace en la córnea

si yo
ahora
me muerdo la mueca hasta astillarme

quiero decir
acaricio tu pie tenue
mientras dormimos
en una cama despareja


domingo, 4 de agosto de 2013

JAURÍA *



Insisto en franquear Bombay sobre un paquidermo de papel. Y en la Torre de Babel que el vendaval sugiere, mi nombre suena en, al menos, quinientos cuarenta y siete lenguas, pero sólo en marathí, es una navaja feroz, un chillido de metal.
En Nehru Nagar, por sesenta rupias, olvido a los hombres de hielo (aquellos que me roban el día y me descentran la rosa de los vientos). Manipulo la memoria, y al llegar a Dharavi, me encuentro con el bombeo sanguíneo de mi artefacto malsano absolutamente rectificado.
Mi paquidermo oscila lateralmente, como en velero en aguas calmas. Desde aquí diviso, secreto, la fuente de aquella plaza peninsular (donde una mujer espera intacta), los tigres de Bengala, la torre Eiffel.
Entre cerros, agazapado, observo, con la providencial fiereza del que olfatea sangre. Y navego. Navego este velero fulgurante y dejo caer mi mano oeste, y dejo que el roce tenue del agua sea una caricia que restituya la paz del segmento ensordecedor, donde la euforia se hace carne. Y busco anclar la ira. Y lo hago. Ahí, justo cuando tu boca que besa y ama dilucida el día a día.
Y galopo. Y mi alazán y yo somos un mismo movimiento, un mismo viento norte, una misma polvareda que surca quebradas y ríos. Y yo no sé si son los cascos los que fecundan esta tierra mía, o si soy yo el heredero de este destino de tabaco, maíz y libertad.

Sé, acaso como única verdad, que la jauría se alzará indefectible. Que me devorará hasta los errores, hasta los sueños no soñados; y que yo aceptaré el embate, sin oponer resistencia. Y no habrá lugar al cual huir, ni superhéroes o paquidermos o veleros o potros que objeten la embestida. Sólo yo, enseñando los dientes.


*Archiremilrecontrareeditado.


sábado, 3 de agosto de 2013

5



en el espasmo
en la contracción
en la saliva última
en mi mano urdiendo tu pelo 

ahí
no antes


cruje mi intento



viernes, 2 de agosto de 2013