sábado, 7 de diciembre de 2013

UN RECREO




Desajustar la corbata. Liberar la camisa de la cintura. Abandonar el sutil oficio de licenciado en excavaciones, de doctor en historias inventadas, de experto en quién sabe qué; de inútil cuentacuentista. Abrir la ventana de palmo a palmo, ignorando los cinco pisos de altura. Cruzar un pie primero, y ceñirme con las manos de los marcos para ayudar a mi cuerpo a cruzar el umbral. Pasar luego la pierna restante, y saberme por fin del otro lado, buscando al conejo.



8 comentarios:

mónica pía dijo...

"por fin del otro lado"... disfruta del recreo mientras dure! seguramente algún otro ajuste aguarda al cruzar el umbral...

cariños!

el maquinista ciego dijo...

Desajustarse los títulos y los hechos objetivos que relatan (a medias, muy a medias) la historia de uno, siempre da vértigo...y qué bien sienta! Es bueno descansar de uno mismo, disfrute la exploración del otro lado ;))

Besos

Leo Mercado dijo...

Gracias Mónica.
Lo haré.
Un abrazo.

Leo Mercado dijo...

Claro que sí, Sus!!!
Un beso.

Darío dijo...

Pequeña magia, Leo...

Leo Mercado dijo...

Gracias, Darío.
Un abrazo.

Beto Monte Ros dijo...

Ya sé que del otro lado encontraste otra ventana y entraste al laboratorio. Aquí también me gusta.

Saludos.

Leo Mercado dijo...

Sí, Beto, pero después de un rato largo.
Aquí también agradezco mucho tus lecturas y tus siempre comentarios.
Un abrazo.