lunes, 2 de diciembre de 2013

MIÉRCOLES




Remendar el tedio, porque está partido en mil partes, porque es miércoles y el fin de semana se presenta tan lejano como las vísperas de alguna anunciación. Acomodarlo, rejuntarlo; en fin, ensamblarlo. Porque afiebrarse fraccionadamente no tiene razón alguna. Porque es necesario incluso levantar la alfombra y recuperar los restos ahí extraviados. Y tenerlos juntos, desparramados sobre la mesa, como si de remontar pretéritas vértebras se tratara.

Y una vez terminada la faena, recién entonces mirar sobre el plato la impronta de tu boca en la galleta a medio comer. Y llorarte toda.



4 comentarios:

Vera Eikon dijo...

Ese final golpea...Abrazo, Leíto!

Leo Mercado dijo...

Pero restituye.
Abrazo, Vera.

Darío dijo...

Lo veo, mire, lamiéndose la herida... Un abrazo.

Leo Mercado dijo...

A veces es lo único que resta, Darío.
Abrazo.