miércoles, 4 de diciembre de 2013

DECANTACIÓN




La soledad me invade. Es una mancha de aceite que me hostiga cuando, como ahora, estoy tomando mates frente a mi escritorio.

Entonces lloro, como si se tratara de la peor tragedia de la historia. Lloro y levanto los pies. Lloro para disuadirla. Lloro para inventarme un pequeño lago alrededor, y ser isla, y mantenerme a salvo.



6 comentarios:

Miriam Tessore dijo...

Cuánto tiempo se está a salvo en una isla?

el maquinista ciego dijo...

...hacer una 'isla flotante' de sí, tan necesario a veces...por suerte el agua frena esa mancha de aceite, le pone fronteras y la acaba arrinconando, lejos...;))
Bicos!

Anónimo dijo...

Este me lo quedo para mi colección predilecta de poemas. Es bellísimo. Un abrazo mi niño. Mariela.

Leo Mercado dijo...

Depende enteramente de con quién se esté ahí, Miriam...

Leo Mercado dijo...

A veces es la única salida, maquinista; y la más necesaria.
Un beso.

Leo Mercado dijo...

Gracias Mariela.
Un beso.