jueves, 5 de diciembre de 2013

CONTRARIEDADES




A fuerza de contrariedades, reafirmo esa dulzura punzante que me maniobra el metatarso (aquello que ignoro si no fuera por el advenimiento preciso de tu risa desbocada), y que yo procuro compartir con mis compañeros de usanza del colectivo, a fuerza de besos que no doy, de abrazos que no tengo, de iras que me engullo y me guardo para mí mismo; a fuerza de un tendón inflamado en mi mano oeste, que no acaricia tu cara, pero que la dibuja tenuemente en el vaho de la ventanilla.



6 comentarios:

María Bartolomé dijo...

Pero siempre a fuerza de. O en qué nos basamos si no.

Leo Mercado dijo...

En nada. Por eso.

Darío dijo...

Delinear en la ausencia...

Leo Mercado dijo...

Souvenir del viaje.

el maquinista ciego dijo...

Esos pequeños-grandes viajes, como islas en nuestra memoria que nos ayudan a mantenernos a flote cuando las manos no dan para avanzar o sujetar...
Hermoso poema hecho de vaho ;))
bico, Leo

Leo Mercado dijo...

Eso: a flote. Quizá sea lo más complejo de navegar un instante sin ella.
Besos, maquinista.