miércoles, 13 de noviembre de 2013

4



sin mi enorme barba
bajo el agua

sin las hormigas tercas
andándome en la espalda

sin el humo inquieto
dibujándome el rostro

así
superfluo

elevo mi vista
en una ciudad ausente
que no cabe en sí misma

y a mí me late todo el cuerpo


                                         Entresábanas, Madrid, mayo de 2009.




8 comentarios:

María Sotomayor dijo...

Como cuerpos portadores de tantísimos latidos, la vida.

Beso Leo!

m dijo...

"y a mí me late todo el cuerpo"
wow...
saludos

María Bartolomé dijo...

Esa sensación habría que aislarla, sintetizarla y meterla en cápsulas, para sentirla cuando quisieras.
Me haría drogadicta.

Leo Mercado dijo...

Creo que esa sensación, María, como dice María (la otra) habría que encapsularla. He ahí la vida.
Un beso.

PD: Te debo muchas visitas, lo sé..

Darío dijo...

Divino latido, Mercado.

Leo Mercado dijo...

Somos al menos dos, entonces, m.
Besos.

Leo Mercado dijo...

Otra María. Creo que sí, que estás en lo cierto. Que yo también me volvería adicto.
Besos.

Leo Mercado dijo...

Divinísimo, Ruido.