jueves, 14 de noviembre de 2013

13




la noche medular
criando colmillos desatados
arrojados a su propia intemperie

el limite septentrión
occidente abarrotado
de monocromías aún latentes

la soledad de una noche para otros

y la breve pausa
retratada

en el duro aire de mi boca


6 comentarios:

el maquinista ciego dijo...

Se me hizo duro el poema, sus criaderos de colmillos y monocromías... A veces me pasa que las noches me parecen eso, para otros, y es difícil saberse ser, estar...
Mira tú, me descuidé y me agarró un mordisco uno de estos dientes sin hogar, con lo bien que estaba yo esta noche, jeje...

Bicos e boa noite!

Leo Mercado dijo...

Susi, son sólo cuatro imágenes retratadas a partir de un parpadeo en la dura geografía de la Puna Argentina.
No temas, que los dientes son blandos.
Un abrazo.

Vera Eikon dijo...

Me gusta ese paso desde lo abstracto a lo concreto. El último verso ata el poema perfectamente...Abrazo!

Leo Mercado dijo...

A veces, cuando uno escribe, no sé da cuenta de muchas cosas, Vera. Me pasó con este poema.
Besos.

Lidia Fernandez dijo...

Muy bello paisaje, está bueno que aclararas las imágenes, pues a mí también me dieron miedo esos colmillos desatados. Vaya que hay multiplicidad de sentidos, aquí.

Leo Mercado dijo...

Lidia: El contexto de producción de este poema es el siguiente: estaba yo volviendo de la Cordillera de Los Andes, en plena meseta puneña, a unos 5.000 msnm, y de repente comencé a observar el atardecer, y a ver cómo el sol era devorado por el cordón montañoso. Y sentí la necesidad de escribir algo al respecto. Y salió el poema, de un tirón.
Eso es todo.