miércoles, 16 de octubre de 2013

VII





a veces
la soledad es un espanto alado
un buitre
que me revolotea la sangre



6 comentarios:

Darío dijo...

Espanto alado, qué maravilla, Señor Mercado.

Leo Mercado dijo...

Una maravilla, en todo caso, con la que no sé qué hacer, Darío.
Abrazos.

Jorge Ampuero dijo...

La soledad que no deja de ser un rito salvaje.

Saludos.

el maquinista ciego dijo...

Es complicada la dinámica que mueve con sus alas ese buitre, y es que la soledad no es exactamente el reverso de la compañía...es otro vuelo, más allá de la simplicidad de los términos...
Espero esté usted ya desespantado y desoledado ;))
Buen fin de semana.

Leo Mercado dijo...

El primer gesto humano acaso sea el intento por domesticar la soledad, Jorge.
Un abrazo.

Leo Mercado dijo...

Hay cosas, maquinista, contra las que uno nunca baja la guardia.
Besos.