sábado, 12 de octubre de 2013

27





enmascaro el tañido
del ajenjo
disimulando
lo sutil

lo que aquí queda
o quedará

una mancha en esta mesa
una risa suculenta
y una promesa desecha

recobrará  en algún tizne ajeno
el súbito sabor de una dulzura
que no nos permitimos



2 comentarios:

Darío dijo...

La dulzura que más duele... Un abrazo.

Leo Mercado dijo...

Sin premeditación.