sábado, 14 de septiembre de 2013

Seis poemas






8



que no me duelas más
que mi costado sea agua
que corre impaciente


que mis latidos quepan en mí
que mis costillas por fin me abracen 


12



las caries del tiempo
horadan poco a poco
el borde de mi boca
la caricia falsa de una barba
en mi mejilla


mi cuello solo
aquellas mínimas criaturas
 que quedan de mí




22



no sé esgrimir tu ausencia
remonto solamente
la cotidiana pendiente

como si de eso dependiera
el azul del cielo
todos mis pájaros
el mar a veces




25


puñal en mano
detrás del tizne ennegrecido
de mis dedos
de la suculenta sangre
que espera y espera

me desgarro taciturno
entre el desorden del soslayo
y me como palmo a palmo




26


no justificaré porqués
ni cuándos
no voy a hablar
de lo que no está


diré que hay nubes
que veo
que ignorás


persistencias de ductus
que calan vitales músculos
que no latís


diré que la muerte espera
agazapada
cualquier descuido palpitante


que yo la veo conmigo
a diario
compartiendo mesas rostros
factores sanguíneos




43


respiro sin tus ojos
sin la raíz que me funde
a la pluma
al ave


sin las breves gotas de lástima
del verdugo despiadado
que quisiera irse
   y quedarse


enfurecido ante su destino
de ajenos cauces rojos
nunca propios


refugiado en máscaras
sin  brisas
en certeros temblores
sin hambre

en miradas que ya no son






13 comentarios:

Darío dijo...

Manto delicado de poemas...

Leo Mercado dijo...

Un abrigo pal' frío de estos días, Darío.

Mariela Laudecina dijo...

Qué hermoso!

Mariela Laudecina dijo...

el último poema es mi preferido de esta serie.

Mariela Laudecina dijo...

y este verso me encanta

"persistencias de ductus
que calan vitales músculos
que no latís"

Mariela Laudecina dijo...

y este también:

"que no me duelas más
que mi costado sea agua
que corre impaciente"

Leo Mercado dijo...

Gracias Mariela por multiplicar los comentarios, como panes y peces. Por la lectura.
Un beso.

María Sotomayor dijo...

Podría numerar las miles de razones por las que tus poemas me acaban de partir en mil trocitos, sólo citaré:

"que mis latidos quepan en mí
que mis costillas por fin me abracen"

Enorme Leo.

Vera Eikon dijo...

Son bellos todos, pero el primero es tan perfecto en su cadención, en su pulso, en su abrazo....Bico

Leo Mercado dijo...

Gracias María. Galeano dice que uno escribe para juntar sus pedazos. Y ahora yo confirmo entonces que uno lee para partirse.
Besos.

Leo Mercado dijo...

Gracias Vera. Reintegrote el abrazo.

el maquinista ciego dijo...

Me pasó como a Vera, me gustan todos, pero el primero tiene ese algo punzante, 'inesquivable'..
Me recordó a un verso de Ada Salas

'que todo tu dolor te pertenezca'

que considero debería ser una lección primera para todos.

(y ojalá pronto encuentre yo 'eso' de lo que depende
el azul del cielo
todos mis pájaros
el mar a veces.......que últimamente lo tengo un poco extraviado entre tanta vida)

Ah, y me alegra que hayas visto las Cíes, bendita curiosidad ;))

Abrazo.

Leo Mercado dijo...

Es curioso, Susana, porque de este breve serie, el primero sería el que posicionaría en el último lugar de mi gusto. Sin embargo, varios/as llamaron la atención sobre ese poema o alguno de sus versos. Creo que aquí se produce la apropiación de la literatura por parte del lector. Ese poema ya no es más mío: ahora es suyo.
Besos.

PD: Las Cíes son alucinantes!!!