sábado, 28 de septiembre de 2013

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demoro la noche
en el pocillo

y en mi brazo oeste
las escamas se aprisionan
instalando el poema entre mis dedos

en la ventana
el rey de los hunos
yace agonizante
ignora si este es o no
                             el valle de tisza

en el papel
por su parte
la tinta se esparce desigual
consecuente con la horizontalidad
de este cuerpo fútil

mientras tanto
pienso en el ejercicio
de deshacerte
en un cerrar de ojos
    (para que seas sólo en estos versos)

con la dura certeza
de asumir
que el poema durará
lo que el mar que hay en tus ojos
tarde en retirar su oleaje

                                 de mi espalda 



8 comentarios:

Miriam Tessore dijo...

ella está instalada en el poema

Leo Mercado dijo...

Y en el cuerpo.

Leo Mercado dijo...

(A qué negarlo)

Darío dijo...

Se deshace y renace en el poema...

Vera Eikon dijo...

Yo no lo veo a usted negando lo que ella es. Es más, sus poemas poemas de afirmación. Y tengo fe en que hay ciertos mares que no retiran jamás oleaje, más bien rebatirán el olvido con su espuma, y olas más altas...Bico, Mercado.

Leo Mercado dijo...

Es el eterno retorno (por suerte).

Leo Mercado dijo...

No hay forma, Vera, porque aunque el mar es un azar, tiene ciertas certezas.
Besos.

Mariela Laudecina dijo...

Qué lindo.