martes, 13 de agosto de 2013

TODAS LAS MUERTES, LA MUERTE




Espero alegre la salida y espero no volver jamás.
FRIDA KAHLO



     Con la obra lista. Con las manos desbordando rojo. Como en cada final, ella se reconocía en las formas, en el color. Entonces se odiaba. Y se mataba. Había olvidado ya, el primero de sus espejos. No recordaría entonces, jamás, el número total de sus fallecimientos. Ella había muerto una y otra vez, insistentemente, en el espacio que queda entre el último trazo del pincel y el primer repaso de la vista. Pero hoy sería distinto. El cuadro dejaba ver una puerta entreabierta, al principio; cerrada, al final. 
        Esa, fue su primera, su única, su verdadera muerte.



10 comentarios:

romi dijo...

Leo tanto tiempo, espero estés bien, muy buen texto como siempre-


Cariños

Vera Eikon dijo...

Nos vamos despoblando de muertes...hasta la última. Interesante texto. Abrazo, Mercado.

Darío dijo...

Hermoso, para abismarnos en nosotros. Un abrazo

Señorita Trixie dijo...

SE DICE POR AHÍ QUE HE MUERTO

Se dice por ahí que he muerto
Y tal vez sea verdad, no sé
Es sólo que aún siento mis piernas inclinarse en los caminos
Las pupilas encendidas
Los dolores en el cuerpo y en el alma
La necesidad de hablar
Las estéticas celestes a ciento ochenta grados
La liturgia de mi extraño credo pagano
Las suturas que tiran en cada elongación
Las ansias de estar ebrio
Los ecos de los cuentos que alguna vez he contado
Lo sobrecogedor del silencio
Las manos vacías, gracias al cielo vacías
Lo tenaz de las preguntas sin respuesta
Y aferradas a mi carne como anzuelos
Las utopías
Se dice por ahí que he muerto
Y tal vez sea verdad, no sé
La cosa es que como una suerte de crucificado
A quien han arrebatado su cruz
Me despojo incluso de los clavos
Y del dolor y del escarnio
Y observo en la distancia a mis ojos
Que tan lejos me llevaron alguna vez
Tan lejos que ya casi ni puedo soñarlos

La muerte es efímero alimento
La vida un suceder continuo de señuelos
Y lo de en medio un híbrido estupefaciente
Voraz, excéntrico, lúbrico y equidistante
Un tironeo loco entre ambas vorágines
Del que me he salido
Tal vez sea cierto entonces eso de que he muerto
Y también posible que no me haya percatado
Ya que todo cuanto me ha sido grato algún día
Viene hacia mí dulcemente
Y camina a mi lado con pisadas tenues
Como la tarde.

Leo Mercado dijo...

Gracias Romi.
Besos.

Leo Mercado dijo...

Nos vamos despoblando de muertes, sí; hasta que la muerte, definitivamente, nos despuebla a nosotros.
Un beso, Hermidalonga.

Leo Mercado dijo...

Supongo que nada nos abisma más que la muerte; mejor aún: que el espanto ante la muerte.
Un abrazo, Darío.

Leo Mercado dijo...

Lindo poema de Gabriel C. (Es de él, no?).
Un beso, Julia.

Señorita Trixie dijo...

Era de él. Se acordó de vos y de tu poesía hace unas semanas, de gustos compartidos y algún que otro correo. Justo pasaba a contarte y encontré esto. Digamos que te dejó sus saludos.

Leo Mercado dijo...

¿Qué pasó con él?