domingo, 4 de agosto de 2013

JAURÍA *



Insisto en franquear Bombay sobre un paquidermo de papel. Y en la Torre de Babel que el vendaval sugiere, mi nombre suena en, al menos, quinientos cuarenta y siete lenguas, pero sólo en marathí, es una navaja feroz, un chillido de metal.
En Nehru Nagar, por sesenta rupias, olvido a los hombres de hielo (aquellos que me roban el día y me descentran la rosa de los vientos). Manipulo la memoria, y al llegar a Dharavi, me encuentro con el bombeo sanguíneo de mi artefacto malsano absolutamente rectificado.
Mi paquidermo oscila lateralmente, como en velero en aguas calmas. Desde aquí diviso, secreto, la fuente de aquella plaza peninsular (donde una mujer espera intacta), los tigres de Bengala, la torre Eiffel.
Entre cerros, agazapado, observo, con la providencial fiereza del que olfatea sangre. Y navego. Navego este velero fulgurante y dejo caer mi mano oeste, y dejo que el roce tenue del agua sea una caricia que restituya la paz del segmento ensordecedor, donde la euforia se hace carne. Y busco anclar la ira. Y lo hago. Ahí, justo cuando tu boca que besa y ama dilucida el día a día.
Y galopo. Y mi alazán y yo somos un mismo movimiento, un mismo viento norte, una misma polvareda que surca quebradas y ríos. Y yo no sé si son los cascos los que fecundan esta tierra mía, o si soy yo el heredero de este destino de tabaco, maíz y libertad.

Sé, acaso como única verdad, que la jauría se alzará indefectible. Que me devorará hasta los errores, hasta los sueños no soñados; y que yo aceptaré el embate, sin oponer resistencia. Y no habrá lugar al cual huir, ni superhéroes o paquidermos o veleros o potros que objeten la embestida. Sólo yo, enseñando los dientes.


*Archiremilrecontrareeditado.


10 comentarios:

Anónimo dijo...

Archiremilrecontrarelindo.
Yo sé que nada que ver, pero me recuerda a " Mi amigo esta grogui sin destilar, pero yo sé que hay caballos que se mueren potros sin galopar."

Saludos, Leíto.
(Jauría, uffffffffff)

Luna.


Alba dijo...

Es precioso este texto, perfectamente medido y muy intenso. Está en mi justo punto entre la narrativa y la lírica, ese lugar donde las historias te dan fuerte en la emoción. Qué precioso, Leo.

Darío dijo...

Valga la reedición, valga. Que no lo había leído y es una joyita del desierto, éste. Un abrazo.

Vera Eikon dijo...

Siempre promete el viaje que se inicia en un animalito de papel, y el tuyo no decepciona. En este texto te dejaste llevar, y eso me gusta...Un abrazo.

Leo Mercado dijo...

Gracias, Luna.
Abrazo grande.

PD: Pa' potro ya estoy viejo y pa' galopador artrítico, así que....

Leo Mercado dijo...

Uyyy, Luz.... Qué bueno que te guste!!!
Muchas gracias por tus palabras, son muy valiosas para mí.
Abrazos.

Leo Mercado dijo...

Gracias Darío, si un texto puede ser, a veces, un poco de agua, es porque sorberlo puede valer la pena.
Abrazos.

Leo Mercado dijo...

Vera: Siempre pensé que este texto era un doble viaje. O un triple, si asumimos que algunos pasajes fueron dictados por el sueño.
Tengo mis dudas con respecto a si somos nosotros los que llevamos a la escritura o si nos dejamos llevar por ella. Como sea: el viaje siempre es sorprendente.
Besos.

Mariela Laudecina dijo...

Deberías escribir narrativa. Me encantó este texto. abrazo.

Leo Mercado dijo...

Laudecina: soy una deuda andante.
Gracias.
Besos.