viernes, 21 de junio de 2013

Otoño




el viejo temor
antes olvidado
ahora escarchado
en el ladrillo

lo parpadeante
del cielo
ante la sutil provocación
de los espejos de agua

el libro
y su destino
de celulosa

las teclas
del piano

las manchas
de humedad

el sudor
todopoderoso

y la infinita silla
en la que faltas




6 comentarios:

Vera Eikon dijo...

Ese final me rompe(hay finales que justifican un poema...). El otoño es mi estación. De niñas nos quedábamos mirando durante mucho tiempo los charcos. Solíamos llamarlos "Tesoros de nubes". Abrazo, Leo.

Leo Mercado dijo...

Gracias Vera. Es bueno saber que hay poemas que pueden ir más allá de las palabras.
Abrazos.

María Sotomayor dijo...

Imposible olvidar un viejo temor, después las palabras se juntan y se crean caminos como el tuyo.

Un abrazo Leo.

Leo Mercado dijo...

Poruqe el olvido es, María, en definitiva, una de las formas de la memoria.
Abrazo grande.

Noelia Palma dijo...

riweriwerpwisdfjsdfjsdfksfjsnsmnsdfnd

te odio

!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Leo Mercado dijo...

Ajá....