martes, 4 de junio de 2013

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se me despluma el cuero
y ni tu letra tierna alcanza
a opacar este flagelo

tu beso final
aquella energía ausente

Por un minuto habíamos podido evadir el mundo, dejarlo en el rincón penitente, junto a los cigarrillos usados, las pelusas, la telaraña del encanto. Pero te empeñaste y me olvidaste. Fui en tu costado, en tu lateral, aquel azote postrer, la sal de un lacrimal intento fallido. En el mío fuiste la costilla ausente, todo el barro de aquella primigenia creación.

las verdades latentes
supusieron desamparos

entonces
en mis geografías de rupturas y letargos
hacía frío y susto
y yo me despojaba de plumajes
de otros tiempos

antes
justo antes
de ser caldo de algún sabor no correspondido



10 comentarios:

Vera Eikon dijo...

"las verdades latentes
supusieron desamparos"..Es bárbaro este poema, Leo. Hay crudeza aquí...de la bella, de la que nos conmueve. Besos.

Darío dijo...

Usted es de aquellos que deja la piel en la batalla... Un abrazo.

Leo Mercado dijo...

Gracias Vera.
Besos.

Leo Mercado dijo...

Hay que desplumar(se) el cuero, Darío, siempre.
Abrazo.

Mariela Laudecina dijo...

Es muy hermoso lo que has escrito. Me ha tocado profundamente. Abrazo.

Leo Mercado dijo...

Muchas gracias, amiga querida. Lo aprecio mucho.
Besos.

María Sotomayor dijo...

Me acabas de enseñar que el frío se hace, el susto también.

Besos Leo.

Leo Mercado dijo...

Gracias por la lectura, María. Yo sólo escribo el mundo que respiro (con desesperación de insecto, como le gusta a la marciana...).
Besos.

LIdia Fernandez dijo...

Gran poema.
Hay algo aquí, raro, como una música que viene de tiempo atrás, algo que trasciende el tiempo, ¿estaré loca?, ¿o los poetas se tocan la punta de los dedos a través de los siglos?

Leo Mercado dijo...

Lidia: Me siento bajo sospecha. Y me declaro culpable: en realidad es un poema bastante viejo.
Lo encontré traspapelado por ahí y decidí compartirlo.

PD: Ni vos loca, ni los poetas se tocan la punta de los dedos... (¿O si?).