sábado, 15 de junio de 2013

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creo que el cielo zurce la noche
por mero placer perverso

que la campera esconde
un abrazo guardado
      por profesión coleccionista

que el frío medular
hace a mis huesos
crecer en su intemperie

no vas a venir
está claro

y yo sin embargo
acreciento el fuego
haciéndolo enorme

bastaría una brisa
leve
tenue
para dejar de estar solo



10 comentarios:

Jorge Curinao dijo...

Te leo siempre, Leo querido. Un abrazo.

Vera Eikon dijo...

Quién sabe, quizás venga. A veces la brisa y el amor son absolutamente impredecibles...beso.

Darío dijo...

El cielo es perverso y juega con nuestras necesidades...

Jorge Ampuero dijo...

Cierto, basta una breve levedad que nos interrumpa quebrando los vacíos.

Saludos Leo.

Leo Mercado dijo...

Gracias Jorge.
Fuerte abrazo, amigo.

Leo Mercado dijo...

Absolutamente todo es impredecible, Vera. Y quizá sea eso lo que nos salve.
Besos.

Leo Mercado dijo...

El cielo siempre nos somete a su capricho, Darío. Y sospecho que es por posicíon físico geográfica.
Abrazos.

Leo Mercado dijo...

Una breve, sí, Jorge A.
Gracias, abrazos.

Noelia Palma dijo...

Ya no sé hablar después de este poema

Leo Mercado dijo...

No digas eso: alguien podría matarme.
Besos, Palma.