jueves, 30 de mayo de 2013

1.010




mi aliento le ronda el cuello
se le mezcla en los papeles
tormentosamente hoscos

ella frunce el ceño
se reintegra a la rutina
laboriosa de dar aire

mi boca besa su frente
su euforia
el mal augurio que sugiere
el tedio del domingo

mi mano toca su pelo
su capricho
la reflexión certera
de una duda detenida

aquí no hay sofisma posible
señores
sólo dos cuerpos
y mundo e intemperie



10 comentarios:

VERA EIKON dijo...

Hermosa escena, y fabuloso final...bico

María Sotomayor dijo...

Qué delicias Leo, tocar su pelo y su capricho me parece una imagen preciosa, preciosa!

M.

Darío dijo...

Algunos gestos llenos de delicadeza...

Leo Mercado dijo...

Gracias Vera, María y Darío.
Abrazos por tres.

protervidad dijo...

Leerlo acá, siempre como un ejercicio necesario. Mercado, el final lo colocas tan de improvisto, que claro es la bala que termina de terminar un ciclo para difuminar otro. Me encanta, me encanta.

Leo Mercado dijo...

Uyyyyy... Gracias, proter.
Abrazos.

LIdia Fernandez dijo...

Es cierto, aún siendo dos cuerpos, hay intemperie. Esa palabra me da escalofríos, mismo con calor. Hay algo de lo que sabés mucho, además de poesía

Leo Mercado dijo...

De qué sé mucho, Lidia?

LIdia Fernandez dijo...

vos sabés de que sabés
abrazo

Leo Mercado dijo...

Sólo sé que no sé nada.

PD: No, yo no sé, ni sé de qué vos sabés que yo sé. Contame.