martes, 23 de abril de 2013

19


No sé si lo supiste, o tal vez lo sospechaste. Pero yo vi tu pelo de costado, cayendo sobre tu frente, y tu sonrisa tenue ante la sorpresa que generaba el texto que escribías en tu cuaderno, recostada en la cama. Yo vi tu muslo oeste, y lo recorrí de polo a polo, como un explorador sediento; vi tu cielo, volando, el mar que hay en tus ojos.

No sé si asumiste que el escalofrío que te ovilló contra la almohada era el barco de mis manos navegándote íntegra. Yo no lo sé. Lo que podría asegurar, sin embargo, es que, tu última noche ahí, fue tu primera aquí.

10 comentarios:

Darío dijo...

Un paisaje de ensueño...

Leo Mercado dijo...

Gracias, Darío.
Abrazo.

Mariela Laudecina dijo...

El poeta enamorado.

Leo Mercado dijo...

Será.

María Sotomayor dijo...

Leo, no tengo palabras para tanta conmoción, me abriste el sueño.

Grande!

Leo Mercado dijo...

Gracias María, a veces sirvo para algo.... Jajajajaja.
Besos.

Mariela Laudecina dijo...

Cómo es eso de "será". Esperaba un "asi es".

Leo Mercado dijo...

"Será" que se nota, quería decir, Marielucha...

Vera Eikon dijo...

Hermoso, amigo. Un abrazo

Leo Mercado dijo...

Gracias, Vera.
Abrazos.