martes, 19 de marzo de 2013

INTUICIONES

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ella no lo sabe
pero lo que sostiene el cielo aquí
es el furor todopoderoso del humo
que la caldera exhala

como una rígida pronunciación
que trasciende el regurgitar
de su panza cocedora de angustias

de brasas maderas y angustias
que yo alimento
y que devora insaciablemente

ella no lo sabe
pero lo que sostiene la tierra aquí
es la impronta mordaz
de mis caballos de arena
que galopan los aires de mis ojos

monte arriba
como si trataran
de cosechar esperanzas
con sus cascos

ella no lo sabe
este sol colgante sí

no voy a romper su oscuridad
y la soledad le irá creciendo
de las afueras al centro

y sus latidos serán
cemento
acero
nada
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11 comentarios:

Beto Monte Ros dijo...

Leo: ella no lo sabe pero nosotros sí. Creo que no es tarde para empezar a cuidarla y que "sus latidos" sean: árboles, agua, algo.

Saludos.

Leo Mercado dijo...

Beto: es realmente increible la cantidad de lecturas que uno puede hacer sobre un texto. De hecho, vos acabás de dilucidar uno posible que yo no había siquiera imaginado.
Este poema es muy viejo (muy); tanto que incluso yo mismo lo leo con otros ojos.
Un fuerte abrazo.

Beto Monte Ros dijo...

Leo: la historia dentro de un texto no es la que crea el autor, sino la que inventa el lector.

Saludos.

Leo Mercado dijo...

Coincido, Beto, aunque agrego que no es "necesariamente".
Abrazo.

Beto Monte Ros dijo...

Cierto, Leo, debí decir "algunas veces"

Saludos.

Anónimo dijo...

Poesía de la buena...qué digo , sublime.

Leo Mercado dijo...

Gracias, amor.
Besos.

LIdia Fernandez dijo...

Soy muy, muy, muy mala:
Algo me dice que es de hace mucho, cuando eras muy bueno, pero no tanto

Leo Mercado dijo...

Sí. Es de hace mucho tiempo, cuando era un poco más bueno. Ahora sólo soy bueno.

LIdia Fernandez dijo...

¿Será?. No, no lo creo

Leo Mercado dijo...

Creelo Lidia: tampoco miento.