miércoles, 27 de marzo de 2013

5 (miércoles 27 de marzo, 1 am)

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quién podrá decir
aquí la dicha
el fulgor pavoroso

 
quién que el pecho
no se adhiere a la espalda
nunca

 
por primera
por única vez
voy a tratar de convencerme:
aquí un verso al azar del revoleo

 
(y así ahorrarle el trabajo a la poeta)

 
mucho más a una hora infame
en la que
acaso
no tiene ningún sentido dejarse llevar
lejos
por la abrumadora bronca
de tener que morderse los labios
como única defensa

 
qué importa
lo que alguien divise al verme
lo que se conjeture al escucharme
lo que se suponga al leerme

 
si voy a ser ese
que masculla lo indecible
que sutura
(como una señorita de san nicolás)
uno a uno los gestos sin tacto
las soledades de papel

 
salud
puta angustia

 
aquí me bebo
el mar que hay en mi cama
y te digo chau
hasta mañana
.
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8 comentarios:

Darío dijo...

Precioso, en todas sus partes...

Vera Eikon dijo...

Genial Leo! Desde ese principio que te agarra y te mete en el poema, hasta ese final inesperado y tajante. Te aplaudo(y abrazo)

Jorge Ampuero dijo...

Lo que nos inspira un amor acaso imposible. Buenos versos.

Saludos.

Leo Mercado dijo...

Muchas gracias, Darío. Yo habríaa imaginado que este texto podía ser cualquier cosa, menos lindo.
Abrazos.

Leo Mercado dijo...

Gracias Vera. Este es uno de esos textos que salen de la mano de la ira, absolutamente verídico.
Besos.

Leo Mercado dijo...

Es muy interesante tu observación, Jorge.
Gracias por la visita!
Saludos.

Anónimo dijo...

Lo bueno es que de la mano de la ira, escribiste flor de poema.Lo malo es el mar en tu cama y los monstruos horripilantes. Por suere está la Guada, por suerte sos un poeta increíble por suerte hoy es mañana y henos aquí.
ESO

Caro

Leo Mercado dijo...

Caro: motor mío...