lunes, 11 de marzo de 2013

11

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tu boca
besa mi sombra


mientras el sol se reparte
de a mordiscos breves

 
absorto de toda sutileza
tu cuerpo aplaca sobre el vidrio
un destino de obligaciones
                                    y cede a su inconstancia

 
lo intrépido del retrato
en todo caso
fue no sortear
un pasillo desabarrotado
de posibles estimaciones de decencia

 
para posar en tus manos
mi tempestuosa espalda
.
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8 comentarios:

Amando García Nuño dijo...

Lo intrépido del poema, en todo caso, parece ser no sortear ese hálito de espaldas y deseo.
Un abrazo.

Vera Eikon dijo...

Siempre somos sombras besándose. Lo inexacto mordiendo lo inexacto...Beso

Darío dijo...

Que al final, siempre tengamos esas manos...

Beto Monte Ros dijo...

¿Se enteraría que estuvo besando tu sombra?.
Tu poema hizo que recordara un haiku que tenia tirado en mi gaveta.

Negra la noche.
La sombra que me sigue
besa mi espalda.

Saludos.

Leo Mercado dijo...

Gracias, Amando.
Sospecho que la mayoría de las veces sólo se puede ser intrépido en los poemas.
Abrazos.

Leo Mercado dijo...

Acaso lo inexacto mordiendo lo inexacto hace la perfección.
Besos, Vera.

Leo Mercado dijo...

Y al principio también, Darío. Por qué no.
Abrazo.

Leo Mercado dijo...

Hay que recuperar todos los haikus, Beto.
El domingo pasado dictamos una jornada/taller (con Caro) donde involucramos la presencia del haiku entre los alumnos. Son realmente despabilantes como métrica sugerida.
Abrazos.