jueves, 21 de febrero de 2013

Cinco poemas (reedición)

NOTA: Los versos que componen estos cinco poemas me fueron conferidos de una forma extraña: los encontré en un cuaderno de mi pertenencia, sobre el cual casi nunca escribo poemas, aunque sí versos sueltos, que por lo general van a componer poemas, pero en la costumbre de mi computadora. La única explicación posible es que el cuaderno fue soñado, al igual que los versos. XLIV está reproducido textualmente; es decir, tal como pude leerlo en el cuaderno en cuestión (y recordarlo después); los restantes poemas, por su parte, fueron redactados bajo la certeza de la vigilia, pero sometidos a la borrosa memoria que tenía de ellos en el cuaderno del sueño.
Indudablemente, los cuatro últimos poemas son míos, dado que yo los escribí bajo la responsabilidad de mi poca lucidez; en cambio, ignoraré siempre si el primero es producto de mis propias manos.


XLIV


diré que de los pájaros envidio
el ejercicio del vuelo
su forma de ser aire

voy a decir que nada
pero nada
podrá salvarme
de este último naufragio

ni mis manos
sosteniendo la humedad
ni la línea sepia
que dibuja tu rostro en el papel

me aprestaré entonces
al borde del abismo
y pensaré antes del salto
por última vez
que de los pájaros envidio
el ejercicio del vuelo
su forma de ser aire


XLVI

aunque quisiera
no podría demorar la noche
ella obedece
a siniestras entelequias
que tejen y destejen sombras
a capricho

como yo
a capricho
me lleno de chispas fulgurantes
derrotado
con dientes apretados

y huraño insisto
en amarte
a la luz de las responsabilidades


XLVII
(1982)


rugen los espantos
de la guerra inútil
mientras yo
saciado de útero
inhalo mi primera bocanada de mundo

y así resisto
por primera vez
el embate espantoso
de estar vivo


LIII

aquí hay restos
de nuestros altercados
tus fragmentos

versos inconclusos
de algún intento
mis furias

cual filántropo me salo las partes
del todo
a gusto

y a gusto me devoro hasta a las ansias


LIV

tu voz cierra esta herida
este acólito de algún
inoportuno fallecimiento

de aquellos que espían mis tropiezos

tu voz llueve a cántaros
entiende que todo
pero todo
sucede a orillas de mis manos

tu voz es el futuro que esta aquí
tendido en esta cama
lleno de flores
de nombres

de tu café perfumado

18 comentarios:

Alicia María Abatilli dijo...

Estos versos sueltos son los mejores, por tan sueltos, digo.

Leo Mercado dijo...

Gracias, Alicia.
Besos.

Elizabeth Pineda G dijo...

Dicha al leerte, tan fuerte... un saludo Leo.
("y a gusto me devoro hasta a las ansias...")

Leo Mercado dijo...

Muchas gracias, Eli.
A salarte bien entonces.
Besos.

Beto Monte Ros dijo...

Por mucho que se empeñen en vilipendiarla, siempre existirá la poesía. Todos buenos,llamó mi atención XLVII(1982).
Saludos.

Leo Mercado dijo...

Siempre, Beto.
Muchas gracias.
Fuerte abrazo.

PD: XLVII (1982) es un pequeño poema que hace referencia al conflicto armado que enfrentó a Argentina con el Reino Unido en el Atlántico Sur.
La guerra de Malvinas comenzó el 2 de abril de 1982, en el marco de una de las más cruentas dictaduras latinoamericanas (que asolaba en aquel tiempo a mi país). Entonces, yo contaba con 12 días de vida.

Marilou F. dijo...

LIII, fascinante!

Leo Mercado dijo...

Gracias Marilou!
Abrazos.

Anónimo dijo...

¡ A LA PELOTA!!!! que poemas subiste. No caben dudas que son tuyos, fruto de tu talento de esa calidad característica que te distingue.

Estoy orgullosa de vos, Mercado. Y aunque no me dejes, vamos a aceptar que Meli edite tu libro de poemas. Mucha gente lo reclama ( y es verdad)...claro que si me abandonás con los microrrelatos te ahorco ( en ese género también la gente te reclama)

Alba dijo...

Preciosos, Leo. Me llama mucho la atención cómo recoges ideas universales (hay ahí una concepción del tiempo barroca, y un discurso de vanguardia, impregnado de no menos romanticismo) y les das un nuevo soplo para contárnoslo tan sencilla y profundamente. Me gusta mucho como te desenvuelves en el género, tu poesía dice y habla al corazón sin resultar algo ya visto, y eso me resulta difícil de encontrar en autores actuales. Un abrazo. Tus finales son matadores : )

Mariela Laudecina dijo...

Me quedo con este:
"rugen los espantos
de la guerra inútil
mientras yo
saciado de útero
inhalo mi primera bocanada de mundo

y así resisto
por primera vez
el embate espantoso
de estar vivo"

Es un poema acabado y hermoso.
abrazo

Leo Mercado dijo...

Jajajaja. Bueno, dale, vamos a hablar con Meli...
Nooooo: yo no te abandono!!! Y con los microrrelatos tampoco.
(Tonta).

Leo Mercado dijo...

Luz: Muchas gracias por detenerte a leer los poemas, y por detenerte también a comentar.
Un honor para mí.
Besos.

Leo Mercado dijo...

Gracias Laudecina, amiga querida.

Luna dijo...

Me acordé de las hormigas que te andaban el chupetín, y vos llorabas.

Vos tenés la ternura instalada, como la barba.

Leo Mercado dijo...

Jajajajajaja. Por qué te acordaste de eso?
Gracias Luna.
Abrazos.

LIdia Fernandez dijo...

Muy buenos poemas.
¿Te sentirías muy mal si te digo que son de otro?
Jaja, no juegues con los misterios que te pueden salir mal

Leo Mercado dijo...

Gracias Lidia.
No, no me sentiría mal, siempre y cuando me digas de quién son los poemas.
Yo juego con el misterio, y sé que jugar (a lo que sea) siempre implica correr algún riesgo.