viernes, 15 de febrero de 2013

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en el centro del pecho
se demora el artefacto malsano

 
Casi las tres de la mañana. Apoyo mis pies descalzos en el suelo. El frío nada tiene que hacer. Y el tiempo, por su parte, es un sortilegio que saboreo en cada bocanada de aire espeso. No siento nada. No se eriza mi piel. En mi cabeza no tramo soluciones posibles. Pienso en lo injusto, simplemente.
Hacía algo más de nueve años que no sucedía. Pero ahora no temo (como aquella última vez). Espero que retome el ritmo, o se detenga de una puta vez. De una puta vez y para siempre.
Pienso en lo injusto, simplemente. En lo injusto que será no poder mirar a los ojos a la muy hija de puta antes de que me aseste el ladrido final. Y eso me inquieta.

 
y por mucho que me empeño
nada devuelve
el sórdido estruendo paulatino

 
o la ira que me remonta
al vientre circunspecto
donde un líquido urgente
horadaba mis angustias

 
sé perfectamente
que aquí
en este artilugio del tiempo
estaré solo siempre
rabioso
desafiante
para que realmente le cueste
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12 comentarios:

Darío dijo...

Quién no está solo, quién...

Leo Mercado dijo...

Absolutamente todos lo estamos. Sobre todo frente a ciertos acontecimientos.
Abrazo, Darío.

Nueva Luna dijo...

Pero con tu espíritu, no se puede...claro que le va a costar!Me encantó. Besos

Leo Mercado dijo...

Gracias Olga.
Besos.

Mariela Laudecina dijo...

Uy que lindo está este Leo!
Me gustó mucho, mucho.
abrazo.

Leo Mercado dijo...

Gracias Marieluchaaaaaa!!!!!!
Abrazos.

Cinzia Procopio dijo...

Hermoso!
Un abrazo

Vera Eikon dijo...

Bárbaro! Se me atraviesa el artefacto malsano al leerte. Afortunadamente, el fluir de los versos me lo arranca. Esto es una marea que sube desde la boca del estómago, hasta la efervescencia de la ola, y luego el mar que se retira....Beso

Leo Mercado dijo...

Cinzia!!!!! Tantísimo tiempo!!!!
Qué ha sido de vos?
Cómo andan tus cosas?
Besotes!!!!

Leo Mercado dijo...

Gracias Vera. Hermoso comentario.
Besos.

Miguel Buján dijo...

La soledad es una cosa extraña. Impuesta a veces, como la de Crusoe o la de Viernes; asumida y deseada y rebuscada otras, como la de Cósimo allá en los ramajes. Yo me quedo con la soledad a medio tiempo donde uno asume lo que se le impone "de una puta vez y para siempre" (lo mejor de tu poema).

No siempre soy un tipo generoso a la hora de compartir compañía, pero ni te cuento lo agradecido que resulto cuando de repartir soledades se trata.
Siempre resulta un acto tumultuosamente solitario el releerte, mercader. Un placer así como el de una reparadora siesta o quizás un profundo sueño olvidadizo.

Que te vayan bien los artefactos, compañero.

Leo Mercado dijo...

Gracias, gallego.
Abrazo.