domingo, 13 de enero de 2013

XLIII

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el revés de mi camisa
su estar patas arriba
y las verticales trenzas

es todo lo que mi ventana
complace

yo
revuelvo líquidos imposibles
hasta el cansancio

fecundo esos engendros
que poblarán mi mundo
de papeles ilegibles

quiero decir
tirito en esta cárcel
todos mis huesos demasiado
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10 comentarios:

EMMAGUNST dijo...

un hombre sensible...
cuántos más harían falta?

Leo Mercado dijo...

Todos los que sean necesarios, Miriam.
Besos.

Amando García Nuño dijo...

al menos, sigues revolviendo líquidos imposibles. Ya es algo.
Abrazos.

Leo Mercado dijo...

Al menos, sigo mirando por aquella ventana, para que el mundo sea.
Abrazos, Amando.

Vera Eikon dijo...

Tienes razón en lo que dices, Leo. Afuera es en el deseo.Y si aun encima tienes una ventana...
Beso

Leo Mercado dijo...

La ventana es el poema, Vera, también.
Besos.

María Sotomayor dijo...

Leer hasta el cansancio.

M.

Darío dijo...

Estallar y salir, aunque duelan los huesos.

Leo Mercado dijo...

Menos mal que no dijiste leer(te). (JA!).
Besos, María.

Leo Mercado dijo...

Aunque se quiebren, Darío.
Abrazo, poetazo.