jueves, 26 de diciembre de 2013

Clase de Historia




Toda la historia de la humanidad se reduce a un punto. A una mancha. A un descuido en tu mejilla, que yo, con precisión quirúrgica repaso con mi maltrecho índice oeste.
Lo que nos ronda podría ser el caldo o Adán y Eva, la teoría del candelabro o el congelamiento de Bering, Napoleón o Tupac Amaru; y no importar en esta clase.






martes, 24 de diciembre de 2013

Clase de arqueología




la arqueología
es
mirarse hacia adentro
con el rigor que el detalle exige
y excavarse a sí mismo
las pasiones mal habidas
los rencores incorruptos
los odios infundados

y descubrirse entonces
bajo la luz de lo cierto

vulnerable



domingo, 22 de diciembre de 2013

Clase de Prehistoria




Una línea parte la mensurabilidad histórica en dos*.
Cuentan que el suceso puntual, estuvo relacionado con el hecho concreto de empezar a plasmar símbolos sobre una superficie perdurable, hace unos 5.000 años.
Hay una línea, ínfima, delgada. Detrás, lo ágrafo.
No importa aquí hablar de Egipto, Mesopotamia o China; basta decir, simplemente, que estábamos, de este lado de esa línea, discutiendo la transición de un verbo parecido al verbo amar; un verbo que, en una servilleta de papel que aún conservo, latía más allá incluso, de la intemperie misma del tiempo. Y que ese juego de símbolos nos llenó el espacio de risas y de pequeñas voces.  






Discutir los pormenores epistemológicos o teóricos que nos llevan a considerar a la historia historia desde que el hombre, en cualquiera de sus versiones, puso un pie en la tierra, forma parte de la harina de otro costal, y no es el propósito de esta clase.



jueves, 19 de diciembre de 2013

16




quiero verte regar las plantas
escribir el sobre

quiero ver tu pelo mojado
recostado en la mano
que sostiene tu modorra

quiero que
cuando rompa esa postal
y me duela hasta el hueso
a vos te palpite el ojo izquierdo

y que esa sea la señal
que el mojón nos da
para saber que estamos






miércoles, 18 de diciembre de 2013

17




como si de eso dependiera
la sucesión de las cuatro estaciones
o el ladrido del perro

quiero decir
la paz entre los tallarines de la olla
o el ruido de tu risa en el cuadro torcido

la dulzura femenina del orden de mis libros
y el reflejo antónimo de mi pelo y mi barba

estimados amigos
aquí es menester
una boca
unas manos
ciertos ojos
la silueta predilecta

entonces
pienso
sostengo

voy a dejar abierta la ventana

para siempre



lunes, 16 de diciembre de 2013

Uno o tres




I
otra vez el camino hacia la sal
con su rastrojo de dudas
delimitando cuatromilmetros y más
de inmediateces


II
las nubes
son ese velero que surca
el mar que hay en tus ojos
cuando los párpados caen
y la noche es un telón
que acaricia lo que somos


III
[aquí y ahora
sólo quisiera ser
el huésped de tu sueño]






domingo, 15 de diciembre de 2013

4




si acaso ustedes pudieran entender
que me estoy muriendo
aquí
ahora
de la manera más dulce
más triste
más solitaria

serían ese aire
ese pulso perfecto
en el centro del pecho


y no me dejarían ir



sábado, 14 de diciembre de 2013

12




me pongo una tormenta
una nube negra

me saco el paraguas
las botas

y salgo





jueves, 12 de diciembre de 2013

44




el poema insidioso  
pregunta por la exclamación
de unir ciertos cuerpos
y conservar ciertos colores

intrépida
intespestuosamente


lunes, 9 de diciembre de 2013

29




la noche decide
por propio afán
abrazarme
      las dorsales





sábado, 7 de diciembre de 2013

UN RECREO




Desajustar la corbata. Liberar la camisa de la cintura. Abandonar el sutil oficio de licenciado en excavaciones, de doctor en historias inventadas, de experto en quién sabe qué; de inútil cuentacuentista. Abrir la ventana de palmo a palmo, ignorando los cinco pisos de altura. Cruzar un pie primero, y ceñirme con las manos de los marcos para ayudar a mi cuerpo a cruzar el umbral. Pasar luego la pierna restante, y saberme por fin del otro lado, buscando al conejo.



jueves, 5 de diciembre de 2013

CONTRARIEDADES




A fuerza de contrariedades, reafirmo esa dulzura punzante que me maniobra el metatarso (aquello que ignoro si no fuera por el advenimiento preciso de tu risa desbocada), y que yo procuro compartir con mis compañeros de usanza del colectivo, a fuerza de besos que no doy, de abrazos que no tengo, de iras que me engullo y me guardo para mí mismo; a fuerza de un tendón inflamado en mi mano oeste, que no acaricia tu cara, pero que la dibuja tenuemente en el vaho de la ventanilla.



miércoles, 4 de diciembre de 2013

DECANTACIÓN




La soledad me invade. Es una mancha de aceite que me hostiga cuando, como ahora, estoy tomando mates frente a mi escritorio.

Entonces lloro, como si se tratara de la peor tragedia de la historia. Lloro y levanto los pies. Lloro para disuadirla. Lloro para inventarme un pequeño lago alrededor, y ser isla, y mantenerme a salvo.



martes, 3 de diciembre de 2013

ÍES




Íes van, íes vienen. Se le fugan como el pez que se retuerce y ríe ante el pescador novato de anzuelo de alambre. Y el más se le ausenta un instante (que para ella es la suma de todos los tiempos). Yo le digo que no, que la gracia, que desde aquel primitivo Adán, muerto de frío y miedo ante una Eva voluptuosa y vulnerable, hasta yo, o mí, cabe mucho. Bueno, eso. Ese todo. Y las íes, nuevamente por el piso, entre los poemas sueltos, los cuentos sin desenlace, la yerba con naranjas del mate; y en la mesa, en el escritorio, en las caries de mis pies, en las facies del ciempiés; en el zodiacal destino ariano. Íes de todos los colores, perdidas, extraviadas. Sin sus manos. Sin su caricia fiel. Perdidas. Perdidas. Como la ira que vacila acechante este recinto, sin saber qué carajo hacer conmigo, con lo que le toca en suerte; dejándome sabor a nada, por el simple hecho de no haber tenido, de niño, ningún sueño que soñar.



lunes, 2 de diciembre de 2013

MIÉRCOLES




Remendar el tedio, porque está partido en mil partes, porque es miércoles y el fin de semana se presenta tan lejano como las vísperas de alguna anunciación. Acomodarlo, rejuntarlo; en fin, ensamblarlo. Porque afiebrarse fraccionadamente no tiene razón alguna. Porque es necesario incluso levantar la alfombra y recuperar los restos ahí extraviados. Y tenerlos juntos, desparramados sobre la mesa, como si de remontar pretéritas vértebras se tratara.

Y una vez terminada la faena, recién entonces mirar sobre el plato la impronta de tu boca en la galleta a medio comer. Y llorarte toda.



domingo, 1 de diciembre de 2013

37




por el hálito suspendido
levemente
en la corteza final del árbol

el viento arrastra su osamenta

y me desemboca la planicie
enmudeciéndola 

yo acato aquel suceso
como única opción
antes del vuelo




jueves, 28 de noviembre de 2013

Dos poemas




25


ella ralla
su húmero tiznado

consiguiendo
que la noche
sea




49

  
a veces
fue precisa tu ausencia

quiero decir
andaba yo taciturno
cebando mis furias verdes
desajustándome los engranajes

para aprender
a latirme



martes, 26 de noviembre de 2013

7




los quejidos del piano
no amilanan mi impaciencia

recrudecen
aún más

mi entrársele en las tripas




lunes, 25 de noviembre de 2013

2




si pudiera demorar
la noche

sería el poema
que ahora lamento
no haber sido



viernes, 22 de noviembre de 2013

1




el latido
que me falta
busca su rincón
de privilegio
entre las sábanas

pero éstas
hoy


son un breve mar enfurecido



martes, 19 de noviembre de 2013

3 (de "Las horas huecas")




con la sangre
desesperada
en los conductos acuosos

te espero


Otra manera sería suponer la noche entera, con toda su vertical sombra. Suponer el techo a dos aguas de esta casa venida a mía. De esta casa enclavada en la ladera este de un cerro que recibe los embates que depositan las lluvias estivales, antes de atravesar el valle y perderse en la selva repleta de azares e incertidumbres. Pero está la lluvia, claro. La lluvia se queda aquí. O al menos una parte. Y es la excusa suficiente para iniciar ese extrañamiento, esa desesperación que suponen los versos iniciales. Y claro, sí. Vas a venir. Vas a renegar por el humo que puebla la casa, y cuelga particularmente de las telas de araña del techo a dos aguas (el techo es alto, no tengo alternativa). Vas a propinarme una amorosa puteada por el caos de los libros leídos a medias y diseminados por cuanta superficie horizontal exista. Porque no puedo con mi genio y anoté el plan para un poema entre tus cuentos de Bolaño. Por mi manía de doblar el vértice de la hoja hacia la página en donde dejo mensajes, en donde escribo pistas. Y sí, que mi cuaderno rojo, que una hoja de máquina en blanco, que la libretita anillada que te regalé, que con lápiz tal vez, pero con una lapicera definitivamente no. Y yo sé que tendrás razón. Y no podrás sostener tu papel de mujer ruda y renegona y se te escapará seguramente una sonrisa y yo te sabré nuevamente mía y vos lo sabrás también. Y, seguramente, mientras los recojas para ordenarlos en la biblioteca, supondrás el tránsito de mis huesos por la casa, mi trashumancia. Vendrás. Vendrás a alimentarme la bestia, a domesticarla. A recordarme que hay más, que siempre hay más. Vendrás. Y yo te voy a esperar con efervescencias propias para la ocasión, con temores. Entonces la vertical sombra será nuestra.

Pero ahora no. Ahora es la tarde. Yo no voy a tocar nada. No voy a mover nada. Voy a permanecer inmóvil, balanceando sólo mis ojos, al borde de la hamaca donde soplo nubes grises y les invento formas. No toco nada, no. Necesito excusas.



lunes, 18 de noviembre de 2013

XXXIV




la estela de tu pelo
es suficiente
para poblar la casa
de pronunciaciones
que
como un viento
o un relámpago

reincorporan el cosmos



sábado, 16 de noviembre de 2013

15




hay paciencias
que los animales de la soledad
saben
ingobernables





jueves, 14 de noviembre de 2013

13




la noche medular
criando colmillos desatados
arrojados a su propia intemperie

el limite septentrión
occidente abarrotado
de monocromías aún latentes

la soledad de una noche para otros

y la breve pausa
retratada

en el duro aire de mi boca


miércoles, 13 de noviembre de 2013

4



sin mi enorme barba
bajo el agua

sin las hormigas tercas
andándome en la espalda

sin el humo inquieto
dibujándome el rostro

así
superfluo

elevo mi vista
en una ciudad ausente
que no cabe en sí misma

y a mí me late todo el cuerpo


                                         Entresábanas, Madrid, mayo de 2009.




lunes, 11 de noviembre de 2013

19




me deslizo
vivo el vino puro
vociferando en su cristalina cárcel
masticándome los adentros

mientras tu noche sucede




domingo, 10 de noviembre de 2013

10




no hay placer más escalofriante
que descubrirse
el corazón siniestro






lunes, 4 de noviembre de 2013

Lunes, 19:15 hs




dos minutos cincuenta y un segundos
es lo que dura tu voz en mi oído
y
en esa confusión sensorial
yo veo mariposas
flores
pájaros

salir de tu boca



sábado, 2 de noviembre de 2013

Confabulación de objetos




Viajo en una galopante miopía, que me ayuda a ver fantasmas, rinocerontes, peces de colores. Formas que sólo son ese segundo que tardo en tenerlas al frente.





viernes, 1 de noviembre de 2013

26





no quiero extraviarme
inmerso en iras
ajeno a la dulzura
en la noche calurosa sin luciérnagas

quiero que
cuando tema con todo el amor del mundo
desesperado
asesino
me abraces, Carolina
para ser algo más que un saco de piel y huesos
que me recuerdes cómo volver el timón
para virar el rumbo
recobrándome

quiero dubitar
temblar ante lo incierto
y sin embargo entrar
descalzo
al patíbulo
y cerrar los ojos
y abrir los brazos
y ser un cuerpocruz
blanco perfecto de cualquier fusil

y sonreír con soberbia
con ironía
mirando los ojos tristes del verdugo
que sabe que de todas formas
ha perdido la contienda

y decirte
con palabras más simples que estas
que todas las cosas
verdaderamente dignas de cualquier proeza
blanden tu nombre

y que yo ya estoy empuñando la bandera





miércoles, 30 de octubre de 2013

XIX




Sé que si relato palmo a palmo cada uno de tus recovecos, estaré hablando de la indivisibilidad de todas las mujeres que habitan fuera de tu cuerpo. Y que no existen.