jueves, 26 de abril de 2012

Seis poemas

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XXXVII


vuelo
en la copa predilecta
y clorofílica del árbol

todo el cielo cabe
en mis emplumados brazos



XLI

ignoro si hoy
podría consolar todo el verde
que mis ojos abarcan

habría que ocultarse
entre disparos al aire

entre la arcilla
en que modelo una costilla

para que seas
para tener mi costado intacto



XLIII

el revés de mi camisa
su estar patas arriba
y las verticales trenzas

es todo lo que mi ventana
complace

yo revuelvo
líquidos imposibles
hasta el cansancio

fecundo esos engendros
que poblarán mi mundo
de papeles ilegibles

quiero decir
tirito en esta cárcel
todos mis huesos demasiado



XLIV

diré que de los pájaros envidio
el ejercicio del vuelo
su forma de ser aire

voy a decir que nada
pero nada
podrá salvarme
de este último naufragio

ni mis manos
sosteniendo la humedad
ni la línea sepia
que dibuja tu rostro en el papel

me aprestaré entonces
al borde del abismo
y pensaré antes del salto
por última vez
que de los pájaros envidio
el ejercicio del vuelo
su forma de ser aire



XLVII    (1982)

rugen los espantos
de la guerra inútil
mientras yo
saciado de útero
inhalo mi primera bocanada de mundo

y así resisto
por primera vez
el embate espantoso
de estar vivo



LIII

aquí hay restos
de nuestros altercados
tus fragmentos

versos inconclusos
de algún intento
mis furias

cual filántropo me salo las partes
del todo
a gusto

y a gusto me devoro hasta a las ansias
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martes, 17 de abril de 2012

Cinco poemas

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II


coronado de espinas
suspendido entre maderas
observo los secretos del viento
sus eternos designios

soy el origen mismo del pecado

egoísta perezco
sin compartir mi muerte
y sus divinas providencias



VII


la calma fortalece
las selvas de mi voz

y ese océano negro
con su eterna boca voraz
murmura sinrazones

la noche ha sido hecha
para las farsas espectrales

yo
eterno centinela
de cadáveres impropios
para sus augurios

 
 
VIII


ella ahí
ávida
sedienta

la montaña no se inmuta
bebe sangre
insaciablemente

y en sus entrañas
engulle vidas
(destino divino)

y emerge
exhalando fuegos
y rostros de tiempo

más tarde
cinco siglos más tarde
el ejercicio de la rutina
la traerá nuevamente a mis ojos

mi labor será entonces
develar sus infinitas muertes



XVII


feroz
despiadado
adiestro esa bendita manía de vivir

los pies que apoyan
lo perpendicular de un cuerpo
son sin mas
mi único continente



XX (pecesidad)


quisiera contenerte
en mis brazos
traer el cielo
hasta ese espacio hueco
que deja el destierro de tu cuerpo

llenarme de tus nubes
del aire de tu aliento
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jueves, 12 de abril de 2012

5

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no ha de ser tan terrible

soportar la cicuta
uniforme
de la noche
sobre el azabache
uniforme
de mi pelo

Las luces comienzan a apagarse poco a poco. El vidrio de la calle Caseros prontamente se transforma en una persiana metálica. Pronto le seguirán los otros dos, que miran hacia el norte. Somos sólo dos los trasnochados: el último mozo y yo.

-No creo que venga- me dice.

-No, no creo- digo yo, y ahogo el humo de mi pequeña cal-dera portátil.

Acomodo los pocos trastos que cargo conmigo, que son los mismos de siempre: la lapicera 0.7 de tinta negra (la de mejor trazo, mejor incluso que la 0.5), el cuaderno de tapas rojas (mi gran tesoro), mis ansias, mis motivos y el tabaco. Me ensarto de un saque el último resto de café, ya frío (creo que era el de la taza número cinco) y salgo. Afuera pareciera llover, pero sin mojar, y comienza a latirme en la comisura de los ojos la venida del otoño.

Camino por la recova que desemboca en la plaza de palmeras oscilantes, atravesando cajas, bolsas, cuerpos paupérrimos. Al llegar, elijo un banco cualquiera; la lluvia que antes no mojaba, ahora sí, pero no me molesta ya.

y como si de contabilizar estrellas
se tratara
o peinarle las fauces al destino

miro uniformemente
como las gotas se posan
sobre los vidrios que me traen el mundo
para que ya no esté
tan solo
tan sin nadie
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sábado, 7 de abril de 2012

Diario de mar: día 58, junio de 1491.

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                                          a la niña pez
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resisto

como un capitán que
amarrado al mástil principal
de su navío
se niega a entregarse
al mar

y aprieta los dientes
y frunce el ceño
y teme con todo el amor del mundo

y resiste
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miércoles, 4 de abril de 2012

X

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quiero ser el animal
que gime dentro tuyo
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martes, 3 de abril de 2012

IX


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faltaría un cuerpo
sólo uno
para superar el primer escollo matinal

ese primigenio intento de estar vivo
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lunes, 2 de abril de 2012

VIII

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en tu boca entreabierta

desalojo el aire
de mi esencia
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