martes, 31 de enero de 2012

Tres poemas

.
.
.
22

escribo
escribo en mi cuaderno
historias consternadas
versos a destajo

escribo aromas selváticos
arenas desteñidas por el sol

los días pasan
se suceden
y yo violentamente escribo

el viento enardecido que engullo
la noche de luciérnagas remotas
los azares

escribo el poema
que pretende respirarte
ser este abrigo en la tormenta



30

no pudo dormir

tu nombre sube
alto
altísimo
se me enreda entre los dientes

y por mucho que me empeño
en sorber tus adjetivos
las vocales reminiscencias
y el pliegue último de tus piernas
la vigilia prolifera
desvelada incluso ella misma
como un súbito telón de impotencia

estimo que no hay sueños que soñar

quizá por eso
el letargo no abre
su tremebunda boca nocturna
para beberme de un trago



35

los ímprobos
los ajenos
los otros

jamás entenderán

que yo
que aquí
que ahora

puedo escribir
los versos más felices
este día

y que elijo en cambio
estar triste esta noche
.
.
.


lunes, 23 de enero de 2012

(Un paréntesis...)

.
.
.
XIV




               Para Miriam T., acaso himenóptera en otra vida...



la hormiga arrastra la hoja
trabajando ferozmente

la mariposa lucha contra un día
que no la salvará

acrecienta sus colmillos desafiantes
la araña sobre la tela

yo escribo el mundo
con desesperación de insecto

con fallecimientos ajenos
para otra ocasión

con soledades de jungla
y sombras en la sombra
.
.
.

26


.
.
.
estás lejos
y tu cuerpo aquí es un mapa
que yo recorro
con precisión de hormiga hoja en lomo
.
.
.

sábado, 21 de enero de 2012

29

.
.
.
debo guardar
lo que no puedo decirte
en una caja de fósforos
bajo el sol 
.
.
.

viernes, 20 de enero de 2012

28 (instrucciones para la cobardía)

.
.
.
correr hacia ninguna parte
hasta encontrar ningún vacío
en el que no sea posible
pararse al borde de nada

mirar al miedo subir por las piernas
verlo enflaquecerlas
y de cualquier manera
no saltar
.
.
.

miércoles, 18 de enero de 2012

11

.
.
.
desvestí tu cuerpo
para arropar el poema
.
.
.

martes, 17 de enero de 2012

5

.
.
.
aquí
en plena noche
como un sabueso silencioso
te merodeo los sueños
.
.
.

lunes, 16 de enero de 2012

25

.
.
.
todas las mañanas
sacudo mi almohada
con frenesí

y los poemas
desordenados y confusos
caen a mi merced
.
.
.

domingo, 15 de enero de 2012

18

.
.
.
un recinto
al borde del fracaso
para llorar a moco tendido

necesito
.
.
.

jueves, 12 de enero de 2012

19


.
.
.
esa noche
fue pequeña y frágil
como un tronar de cielo
.
.
.

martes, 10 de enero de 2012

20

.
No sé si fue el sombrero de paja (aunque en realidad tampoco estoy seguro si era de paja) o tu sonrisa de costado. No sé si fue el fortuito hecho de cruzarnos, los dos algo descalzos, en el calor de ese verano.

Sé que llovía, y que el agua rebotaba en el techo con la tenacidad de una araña tejiendo su infinita paciencia de artrópodo.

Ignoro si vos esperabas algo. Yo pretendía, solamente, ajustar a fuerza de aceite y voluntad, las arandelas de un poema que, hasta ahí, me parecía imposible o infinito.

Rememorar, con el lujo que propone el detalle, la suma de acontecimientos que se sucedieron desenrollándonos las ganas, sería una tarea propia de la ciencia histórica. Lo que quiero decir sencillamente, es que me fui, y que en el camino quedaron Madrid, Estambul, Bombay, La Paz o Cuzco; que te llevé donde estuve, y que vivimos, cada cual en su universo, treinta y pico de años, sin vernos. Que en el Alexander Platz de Roma contuve un segundo mi maldita obsesión por corregir hasta la forma que adopta la borra de café de mi pocillo, para abandonar por primera vez un poema que era una verdadera mierda, y alzar la vista y verte, parada frente a mí, con los ojos llenos de lágrimas y un sombrero (ahora sí lo confirmo) de paja.
.
.
.
(De "La otra orilla", 2011).

lunes, 9 de enero de 2012

16

.
mi espalda soporta
la dulce puñalada sutil
que me enamora la sangre
que la herida emana  
.
.