jueves, 6 de septiembre de 2012

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para qué nombrar
lo que tu cuerpo
dilucidará en la cama
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16 comentarios:

Mariela Laudecina dijo...

por amor a la palabra...
Me encantó.


Vera Eikon dijo...

Digo yo, por qué esa persistencia?? El ser humano es el ser que nombra...Beso

Darío dijo...

Al principio no fue la palabra, el cuerpo...

Leo Mercado dijo...

Por amor a la palabra, al cuerpo, a las noches de primavera...
Besos, M.

Leo Mercado dijo...

Explicame un poco más eso de la persistencia, Vera...

Leo Mercado dijo...

Coincido, Darío.

Vera Eikon dijo...

La persistencia en dilucidar si es amor o sexo o amistad. Y luego tratar de explicarlos. Ponerle nombre a aquello que se deletrea con la caricia, o en el deseo, o en nuestro modo de pensar a alguien. Nombrar algo es como tratar de someterlo a unos parámetros establecidos(la definición que viene en el diccionario o la definición que deriva de lo social y la costumbre). Decir amor es a veces como intentar encarcelar un viento en una jaula...Mejor el nombre del cuerpo..

Leo Mercado dijo...

Ja! Vera.
A veces hay que entregarse sin ojos, sin tacto, sin lengua; entregarse, y sentir (como decís vos) con el reverso de la piel, y con lo que hay bien adentro y no podemos (o sabemos) nombrar.

Luna dijo...

Cuerpo, alma. Y todo lo demás.

Saludotes, Leíto.

Mariela Laudecina dijo...

Dice Spinoza que no sabemos todo lo que puede un cuerpo, que le adjudicamos a la mente, potencias del cuerpo.
Coincido con Vera, en eso de empecinarse con las definiciones, sin embargo, nombrar en un poema no es lo mismo que nombrar ciertos sentimientos en otros contextos.

Cinzia Procopio dijo...

Sí tuvieras facebook o twitter te enterarías de todo lo que te quiero...

Gracias por pasar. Y estoy pendiente, aún no recibo respuesta.

Te abrazo.

Leo Mercado dijo...

Todo lo demás, Lunita.
Besos.

Leo Mercado dijo...

Spinoza, Vera y vos, Laudecina, tienen razón.
Besotes.

Leo Mercado dijo...

Ah sí, Cinzia? Qué me estoy perdiendo?????
Besotes y muchas gracias!

Elizabeth Pineda G dijo...

Leo, cuando vengo a leerte preciso tener junto a mí el cigarro y el café, así cuando con tus letras llegan las oleadas de sensualidad, de ternura, de obstinada presencia, me creo entonces humos, y el amargo y el dulce que bebo...
Entre mis placeres este: leerte.
Un gran abrazo!

Leo Mercado dijo...

Wuouuu: toda una ceremonia de la que no creo ser digno, Eli.
Muchas gracias por tus palabras.
Besos.