sábado, 29 de septiembre de 2012

3 (reeditado)

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Levantar los párpados. Sacudirse la cama del cuerpo. Saber que una mujer vela mi sueño. Que no estoy solo. Que el órgano vital bombea desparejo, pero bombea. Hacer una pausa. Mirar (como aquella noche) los pies desnudos. Saberlos enclenques, pero resistentes.

Caminar con pasos breves. Despabilar el café del frasco. Despabilarme. Abrir el agua caliente. (Mientras tanto el café en la taza). Depurarme. Quitarme lo que no es mío, lo que no me corresponde. Reencontrarme con lo último que me cubrió anoche. Dejar que sea lo primero del día.

Deshacer el polvo. Andar. Creer que lo único que sostiene la estrella es la desidia con la que me aferro al mundo. Pensar en los muertos de la espera. En los vivos hostigándolos, inquiriéndoles premuras. Decir hola qué tal buen día, con la cara llena de risa. Y tragar ácido, por lo bajo.

Rehacer el polvo. Andar. Volver. Saber que una mujer vela mi sueño. Que no estoy solo. Aunque aquí, entre estas cuatro paredes, las manchas de humedad exijan tener los huevos que no tengo para mandar todo a la mismísima mierda. Y recomenzar.
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6 comentarios:

Mariela Laudecina dijo...

No se puede hacer otra cosa que escribir ante la espera... y jugar al paddle, en tu caso.
un abrazo querido amigo.

EMMAGUNST dijo...

Y recomenzar...

E X C E L E N T E

Leo Mercado dijo...

Jajajajajaja. Y... Marielucha, sí se pueden hacer algunas cosas más.
Abrazo enorme.

Leo Mercado dijo...

Sospecho que todos recomenzamos alguna vez, Miriam.
Vos ya lo hiciste?
Besos.

Noelia Palma dijo...

Leonardo...

Leo Mercado dijo...

Noelia...