sábado, 29 de septiembre de 2012

3 (reeditado)

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Levantar los párpados. Sacudirse la cama del cuerpo. Saber que una mujer vela mi sueño. Que no estoy solo. Que el órgano vital bombea desparejo, pero bombea. Hacer una pausa. Mirar (como aquella noche) los pies desnudos. Saberlos enclenques, pero resistentes.

Caminar con pasos breves. Despabilar el café del frasco. Despabilarme. Abrir el agua caliente. (Mientras tanto el café en la taza). Depurarme. Quitarme lo que no es mío, lo que no me corresponde. Reencontrarme con lo último que me cubrió anoche. Dejar que sea lo primero del día.

Deshacer el polvo. Andar. Creer que lo único que sostiene la estrella es la desidia con la que me aferro al mundo. Pensar en los muertos de la espera. En los vivos hostigándolos, inquiriéndoles premuras. Decir hola qué tal buen día, con la cara llena de risa. Y tragar ácido, por lo bajo.

Rehacer el polvo. Andar. Volver. Saber que una mujer vela mi sueño. Que no estoy solo. Aunque aquí, entre estas cuatro paredes, las manchas de humedad exijan tener los huevos que no tengo para mandar todo a la mismísima mierda. Y recomenzar.
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miércoles, 26 de septiembre de 2012

22

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repleto de esos gestos
sólo proclives a la lluvia
lloro

como si de eso dependiera
descargar al fin
el cielo de tus ojos
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martes, 25 de septiembre de 2012

20

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la luz
por la ventana
envidia
                        tu pelo
                        a pequeños sorbos
                        sobre la almohada
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lunes, 24 de septiembre de 2012

13

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desplazar la noche
es
remontar tu vientre
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sábado, 22 de septiembre de 2012

18

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soy la presa
del olfato
de tu sangre
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jueves, 20 de septiembre de 2012

Canción desesperada


Algún día tendrá que acabarse este tomar mates solo, este dormir la siesta sin un calorcito animado al cual acurrucarme; tendrá que acabarse la fatiga de los viernes por la noche, en calzones y medias, barbudo, despeinado, homínido involucionado; la dureza de pensarte hasta el hartazgo en el helado de chocolate granizado, lengua solitaria de la tarde del sábado; el incompartido asombro ante el descubrimiento de un cuento de Denevi, leído en voz alta, exclusivamente a mí mismo, acaso frente al espejo o la pared de ladrillos informes; se acabarán, espero, algún día, las disputas con nadie por el almuerzo del domingo, ravioles pegoteados con salsa salada, carne al horno incinerada. Algún día tendrá que acabarse el pochoclero ejercicio cinematográfico en una sala vacía, con una película mediocre o menos, y el consecuente malestar estomacal (nunca se acabarán los baldes enormes de pochoclos); alguna vez, no seré yo el que mime mis propias enfermedades, pañuelo en la frente, termómetro en mano. Algún día, Carolina, tendrás que venir.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

16

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extrañarte
es hinchar mi cuerpo
de poemas
 
propios y ajenos
 
devorar metáforas
hasta indigestarme
 
y después
no saber qué hacer
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martes, 18 de septiembre de 2012

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busco abrigo
espero

 
asisto a toda posible hermosura

 
al cuerpo que sos
a mildoscientos

 
bailando aquí
conmigo
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lunes, 17 de septiembre de 2012

11

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responder
con sed
al primer interrogante

 
decir

tus pechos mudos

 
míos
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sábado, 15 de septiembre de 2012

HACER EL CUENTO (microcrónicas) - Trailer



10

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correr
con desesperación de ciempiés
hacia cualquier dirección
desmembrándome
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viernes, 14 de septiembre de 2012

9

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una mujer sueña

y un hombre mece el mar
en el que ella navega
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jueves, 13 de septiembre de 2012

8

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no sé si ser
fuerte
o duro
es menester

cuando tengo flores en las manos
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miércoles, 12 de septiembre de 2012

7


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he dicho
el cuenco de tus manos
para guardar
como un pequeño paraguas invertido
la lluvia
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martes, 11 de septiembre de 2012

lunes, 10 de septiembre de 2012

6

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me visto
una desnudez
acorde al arpa
que tu espalda tensa
en la cama
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sábado, 8 de septiembre de 2012

5


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hoy
cantamos juntos
la canción en la que ayer
nos nombrábamos
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jueves, 6 de septiembre de 2012

3

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para qué nombrar
lo que tu cuerpo
dilucidará en la cama
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miércoles, 5 de septiembre de 2012

2


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en la línea diminuta
que mi lengua esboza
en tu muslo


aullando
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martes, 4 de septiembre de 2012

33 (instrucciones para la cobardía)


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correr hacia ninguna parte
hasta encontrar ningún vacío
en el que no sea posible
pararse al borde de nada


mirar al miedo subir por las piernas
verlo enflaquecerlas
y de cualquier manera
                                                                        no saltar
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sábado, 1 de septiembre de 2012

Delicadeza

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Es noche en Singapur. Noche de cielo estrellado. Ahí, en la ciudad de los leones, la luna es un alfiler que punza con desenfreno.

Del otro lado del mundo, en Dos Ríos, una lluvia intensa azota con inusitada violencia los laterales del tabaco, desbordando los desiguales cauces y acrecentando la fatiga de mis pies enclavados en el barro.

La única delicadeza es ese tesón con el que te aferro a mi boca mojada, con el que te rescato de la manada que te acecha.
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