domingo, 12 de agosto de 2012

6 (11del8)

.
.
.
365
días
después,


la intersección del descubridor y el general sigue intacta. Y nosotros, esos de ahí, ya no somos dos niños muertos de miedo bajo la lluvia.


Ahora
blandimos
corajes solemnes.


Y la felicidad anida a nuestra costa.
.
.
.

16 comentarios:

EMMAGUNST dijo...

hubo una colonización pacífica entonces...

Leo Mercado dijo...

Entrega mutua, diría yo.

Noelia Palma dijo...

Leonardo... vos sabés cuánto te admiro, finalmente?

Verónica C. dijo...

La felicidad anida a nuestra costa, Leo, buen cierre.
Siempre hayq ue blandir el coraje, solemne o más chiquito, pero por derecho.

Besos Leo, un gusto saludarte

Jorge Ampuero dijo...

Un homenaje al tiempo que nos ayuda a crecer.

Saludos.

Leo Mercado dijo...

Gracias por el halago, Noe.
Besos.

Leo Mercado dijo...

Gracias Vero por tu visita.
Fuerte abrazo!

Leo Mercado dijo...

Jorge: un placer tenerte por aquí.
Abrazos.

Mariela Laudecina dijo...

Qué finale amichi! Te lo uso como cita en algún poema. abrazo.

Leo Mercado dijo...

Puede servir para algo, Mariela?
Pues si es así, yo encantado.
Besos.

Vera Eikon dijo...

La felicidad sólo puede anidar a costa nuestra, y no sé por qué la buscamos en la latitud lejana del mañana...

Leo Mercado dijo...

Porque a veces cuesta mucho depositar esperanzas en lo tangible del ahora...

LIdia Fernandez dijo...

Algo se ilumina, pero no devela el misterio. Si, la frase final es muy buena, coincido.

Leo Mercado dijo...

Gracias Lidia, por volver a leer y comentar.
Besos.

André Le Gal dijo...

muy bueno. espero que la felicidad no sea a costa nuestra. Felicitación
André Le Gal

Leo Mercado dijo...

Saludos, André, gracias por pasar.