martes, 12 de junio de 2012

XXXV

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soy una ciega máquina
un animal
un tótem que hilvana
la trama
que desemboca en tu espalda
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16 comentarios:

el maquinista ciego dijo...

Crear es un salto, no un cálculo. Por eso la máquina padece de ceguera y el animal pugna por sentir el latido del compañero en lugar de escuchar el tic-tac artificial del tiempo manufacturado en metálico envoltorio...
Hermoso el tótem en que se talla la trama del amor...

Eres un tallador de estelas genial, Leo, depurando siempre el lenguaje hasta su forma de gota más esencial y valiosa ;))

Abrazos y buena noche.

Leo Mercado dijo...

Muchas gracias maquinista por tan generosas palabras.
Abrazos.

Maritza dijo...

Trama que a estas alturas ya debes haber deshilvanado otra vez,no? así como Penélope se me imagina...pero en versión masculina...
Sólo que estos versos tan dulces no pueden terminar mal.

(De ahí para adelante nada de máquina,eh?!!)...;)

Besos, y abrazos, Leo!.
En una noche MUY llovida en Chile.

Leo Mercado dijo...

Jajajajajajaja. Maritza....
Qué puedo decirte?
Besos.

PD: Lo de la "noche muy llovida" es literal?

Eva BSanZ dijo...

Me ha gustado mucho leerte. Gracias por compartir tu lectura.

Un abrazo!! Te sigo!!

ANA dijo...

...vuelo con tu fascinante escritura Leo, siempre.
un abrazo!

Leo Mercado dijo...

Eva, abrazos para vos también!

Leo Mercado dijo...

ANA, muchas gracias por la visita.
Besos.

Miguel Buján dijo...

Tienes fijación con las espaldas del mismo modo que yo la tengo con los enveses. Me enloquece la botánica y me enloquecen los espejos; unos grandes, de cuerpo entero, y otros de señoritas, de esos que se toman en una sola mano para cuando toque empolvarse la nariz o ver qué las acecha, justamente, por sus espaldas.

Todo en este mundo es un vórtice que nos envuelve y nos disuelve y nos devuelve y todo vuelva a su sitio.
En Galicia tenemos los cruces de caminos repletos de otros tótems diferentes a los de las películas de indios y vaqueros. Los llamamos "cruceiros", y aunque se levantan para espantar al miedo y los fantasmas de un modo muy católico, a veces, panicamente, se les esculpen calaveras o rostros de diábolos grotescos.


Un saludo, Leo.

Leo Mercado dijo...

Te corrijo, Miguel: tengo fijación con LA espalda. Jajajajajaja.
Gracias por la visita y el comentario.
Abrazos totémicos.

Noelia Palma dijo...

pendejoooooooo

ves por qué te quiero soquete?
sos terrible escribiendo! me da orgullo ser tu amiga, que lo sepas!

Veronika dijo...

Te agazapas, animal, en mi espalda. Te llevo tatuado por siempre... sagrado tótem

(Me gustan las palabras. ¡Gracias!)

Leo Mercado dijo...

Gracias, Noe, amiga mía.
Besos.

Leo Mercado dijo...

Gracias Veronika por el juego de palabras.
Un abrazo.

Lucía dijo...

Una espalda majestuosa, la trama se desliza de un punto a otro (como buena desembocadura).

Siempre es un gusto volver por aquí.
Un abrazo.

Leo Mercado dijo...

Que bueno verte por aquí, Lucía.
Abrazos!