lunes, 25 de junio de 2012

Ad hoc

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           Ella está de costado, en la cama. Yo veo como el estribor de la Vía Láctea une su espalda con su pecho izquierdo. Entonces, para confirmar mi teoría, comienzo la cuenta de lunares.
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8 comentarios:

Maritza dijo...

;)
QUÉ BELLEZA,LEO...

ABRAZOS MILES.

Leo Mercado dijo...

Muchas Gracias Maritza.
Besos.

Patricia Nasello dijo...

Creo que tomás la sentencia de Futoransky (por algo la has pegado)y no editás nada hasta sentir que la cumplís fielmente.

Sí como dice Maritza: qué belleza!!!

Me he tomado la libertad de colocar un nuevo enlace a tu bitácora. Ojo: no es la arterioesclerosis, se trata de una mudanza. Pero a blog nievo las amistades de siempre.

Un fuerte abrazo

Leo Mercado dijo...

Jajajajajajaja.
Gracias Patri querida.
Besos!

EMMAGUNST dijo...

antes de llegar a la cuenta de lunares, qué fue lo que te atrapó?

Leo Mercado dijo...

La posibilidad de contarlos.

Anónimo dijo...

Una vez comencé a contar lunares, pero al llegar al octavo, me di cuenta que ya no había espalda alguna, desde allí, temo a las espaldas lunares. Bellas tus letras

Besos, Leo M
Diana V

Leo Mercado dijo...

Gracias, Diana V.
Besos.

PD: Hay espaldas que son infinitas...