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Quisiera decirte que el liquidámbar enrojiza sus manos, cuando te vas.
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Te envío una carta entonces (las palomas mensajeras han perdido el rumbo).
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El chirrido de tu pelo es la única música posible.
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Afortunadamente, la lluvia arrastra, río abajo, este olvido sumergido.
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Mi mano proyecta el amor sobre tu cuerpo, aunque parezca una sombra.
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De tus pies amo la impronta, y el camino por venir.
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Sin vos, soy una isla desierta; y este cuarto (lo juro) es el más inconmensurable de los océanos.
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Tu boca, esa risa: las variaciones de lo sutil.
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16 comentarios:
De esos textos que nos dejan inmóviles. Bello!!!
Gracias Caro.
Beso grande.
El penúltimo me dejó como mirándome para adentro...
Un fuerte abrazo.
Que lindo amar el camino por venir. Así se lo puede construir bien.
Es un buen ejercico, ese de mirar hacia adentro, Juan.
Abrazos.
Es lo más hermoso que podría pasar, Lucas.
abrazos.
muy interesantes los apuntes. y muy bueno el blog.
saludos!
Gracias, Diana.
Besos.
aquí en el blog pensaba elegir otro texto distinto pero esa impronta tan amada y el camino que vendrá, tienen un embrujo especial
bellisimo, Leo
Te dejo un beso
Muchas gracias por la visita, Laura.
Besos.
Un placer leerte siempre, Leo. Sin palabras, amor del verdadero.
Gracias, NL.
Besos.
"Mi mano proyecta el amor sobre tu cuerpo, aunque parezca una sombra."
Pf...
Beso grnade, marciana.
Pf...
Repito lo de Susan, "...Mi mano proyecta el amor sobre tu cuerpo, aunque parezca una sombra..." Entonces me visto de sed para la danza del humo, o ¿mantienes entre las manos el audaz rastro de la palabra mutilada? y no mutilar la palabra con el acto, sino con la presencia que cargamos sobre la palabra, tanto como ejecutar... Seduce muy bien las palabras.
"Mi mano proyecta el amor sobre tu cuerpo, aunque parezca una sombra."
Cuando creo que te agotarás, me castiga la realidad.
Ya tengo las huellas del estigma.
Soberbio.
Saludos.
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