viernes, 24 de febrero de 2012

Dos poemas

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7


la noche cíclope
me observa la espalda

con su sagaz predilección
lame mi entraña


podría navegarte en mis venas
si quisiera



20
                                                       Para Aña, el niño que alguna vez, en la selva guaraní,
                                                       me confesó que era un árbol. Él tenía cinco años de edad,
                                                       yo algo más de veinte; en ese momento no supe o no pude entenderlo.



entonces
harto de los quehaceres
de la sombra

de rebosar
en la propiciación acuática

nazco

y me nombro
con un vernáculo silencio
acorde a mi piel oscura
a mi lóbrego pelo

y mis pies enraízan
y mis manos enraman
y me sonrío entonces
como parte del viento
.
.
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13 comentarios:

Noelia Palma dijo...

y me sonrío entonces
como parte del viento

a vos te parece?
empezá a escribir mal, por favor, que un día de estos voy a morir de tanto viento norte

=)

Lucas Fulgi dijo...

Esto es fantástico. Y, con esa dedicatoria, conmovedor.

Leo Mercado dijo...

Noe: en el cotidiano ejercicio de la razón, suscribo siempre a este intento que es derrape, nomás.
Besos.

Leo Mercado dijo...

Muchas gracias Lucas, a mí también me conmueve pensar en el presente de ese niño.

ANA dijo...

Maravillosa escritura Leo... también me siento a veces "como parte del viento"

un placer leerte siempre

Leo Mercado dijo...

Gracias, Ana.
Besos.

El Joven llamado Cuervo dijo...

Cala profundo como las raíces en la tierra.

Juan Ojeda dijo...

El tamaño justo quizás se llame Todo, versos esenciales.

Un abrazo.

Leo Mercado dijo...

Gracias, Jove.
Abrazos.

Leo Mercado dijo...

Muchisimas gracias, Juan.
Gran abrazo.

laura dijo...

dos poemas con dos temas tan opuestos a primera vista y tan iguales cuando uno lee en profundidad

de una manera u otra tus palabras llegan justo donde pretenden

mi abrazo

Corina dijo...

Un segundo para teñir de gris el blanco, un segundo para iluminar un cuarto.
Un segundo para hartarse, renacer, renombrarse y el mundo sera otro en un segundo en el que entendemos todo.
Bellisimos los dos poemas.
Abrazo!

soy... dijo...

Te camuflas de brisa tierna (por aquello de viento) pero eres un huracán soplando pasiones.

La sencillez de tus poemas, en esta entrada, mantiene desarmado a este pistolero del viejo oeste.

No se si te han dicho, pero esto es poesía ¿O lo sabías?

Saludos.